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«A los 19 quedé embarazada y no tenía dinero ni para pagar el agua caliente, hoy soy millonaria»


Debi Clark estaba quebrada. A los 19 años no tenía dinero y su hija recién nacida necesitaba con urgencia que su situación económica mejorara. Su situación era tan crítica, que para no gastar en agua caliente, un servicio relativamente caro en el Reino Unido, iba a bañarse a la casa de su madre. No tenía margen para el error, debía ganar dinero sí o sí.

Eran los años 90 y en Londres no encontraba demasiadas posibilidades laborales, sus planes de estudiar una carrera universitaria habían sido postergados por la crisis y como muchas madres necesitadas de billetes se animó a llevar a su hija Sadie a un casting para modelaje.

Fue seleccionada pero no fue una experiencia agradable para ella ni para su hija. No podía negarse a aquel trabajo, pero sabía que en cuanto tuviera algo de dinero escaparía de ese mundillo frívolo, agresivo y cruel con los más pequeños.

A los 19 años quedó embarazada y estaba quebrada. Foto: Captura TV.

A los 19 años quedó embarazada y estaba quebrada. Foto: Captura TV.

Hoy su vida es completamente distinta. Su mansión del siglo XVIII en la campiña de Kent, en la que vive con sus perros, dista mucho del pequeño departamento en el que sufría aquellos tiempos difíciles. Pensar en el lujo era una utopía, aunque las ganas por salir del pozo en el que se encontraba la llevaron a tomar todo tipo de trabajos.

«Tuve cientos de empleos, fui enfermera dental, solía hacer dentadura postiza en el hospital dental de Londres. Vendía enciclopedias en los cuarteles del ejército en todo el país. Hice muchísimas cosas«, relató en el ciclo de TV «Rich House, Poor House».

Mientras tanto ella llevaba a su hija a los castings de modelaje para ganar algún dinero más que le permitieran generar un pequeño ahorro y en cada una de esas experiencias horribles ella volvía a casa pensando una manera de cambiar las cosas en esa industria.

Hoy su vida es completamente distinta. Tiene una mansión del siglo XVIII en la campiña de Kent, Foto: Captura TV.

Hoy su vida es completamente distinta. Tiene una mansión del siglo XVIII en la campiña de Kent, Foto: Captura TV.

Fue así como fue moldeando un proyecto de negocio que en 1996 se animó a presentar. Con el poco dinero que había juntado y los contactos con otras madres armó Bizzy Kids, una empresa de modelos infantiles que pudiera cambiar la dinámica que padecía cuando llevaba a su hija a modelar.

Rápidamente la empresa comenzó a funcionar. «Como madre de un modelo infantil, quería crear una agencia más amigable y accesible de lo que había experimentado. Comenzamos como una agencia de modelos para niños pequeños y una agencia de modelos para bebés», contó Debi que basó su negocio en conocer bien a cada uno de los niños para luego seleccionar cuidadosamente el trabajo al que los enviaban.

«Sabíamos exactamente quién era el indicado para cada cosa y quien podría llegar a sufrir o pasarla mal. Eso era un beneficio para las marcas y también para las familias», describió la empresaria que formó una agencia líder en el Reino Unido, que ha recibido varios premios.

Pero su camino no se detuvo allí. El primer negocio exitoso de Debi le permitió crear otras empresas a lo largo de los años, incluida una línea de cosméticos, ropa de lujo para el negocio de perros, pero tampoco dejó de lado los estudios y se formó como técnica de uñas certificada.

Bizzy Kidz fue un suceso. Foto: Captura TV.

Bizzy Kidz fue un suceso. Foto: Captura TV.

«No nací con una cuchara de plata en la boca, nada de eso», reconoce Debi. «Pero encontré la manera de salir adelante». Su agencia también se expandió a España. Actualmente ella confiesa tener unos ingresos de £ 1.520 por semana (unos 100 mil dólares al mes) para mantenerse a sí misma y a su hija, Sadie.

Su estilo de vida incluye visitas semanales de un entrenador personal, cenas en restaurantes con estrellas Michelin, salidas a lugares elegantes y varias visitas a la peluquería.

Hace cinco años se mudó a la lujosa casa de campo del siglo XVIII en la campiña de Kent, que cuenta con cuatro hectáreas de terreno. También es dueña de un glamoroso emprendimiento inmobiliario en España.

El dinero no puede evitar las tragedias

Pero la vida no ha sido fácil para ella, por más que el dinero ahora abunde. En 2020 recibió un duro golpe: trágicamente tanto su esposo Bob como su mamá fallecieron.

Para superar el dolor ella le dedicó aún más energías al trabajo, repartiéndose en cuatro proyectos a la vez, con poco tiempo para relajarse.

«Tengo que seguir haciendo cosas, no sé por qué. Mi negocio ha sido mi salvación. Estaba en casa sufriendo y el teléfono no paraba de sonar, así que tuve que seguir adelante», admite esta luchadora que ahora enfrenta un nuevo reto.



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