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A un año del Brexit, 6 de cada 10 británicos piensan que el «divorcio» salió mal


A un año del divorcio de Gran Bretaña con la Unión Europea y la aplicación del Brexit, el 42 por ciento de los partidarios Brexiteers creen que “salió mal” y están cada día menos convencidos de su utilidad.

Los sondeos de Opinium ensombrecen un reino, afectado por 120.000 casos diarios de la variante de Ómicron, el dilema y el debilitamiento de Boris Johnson, su primer ministro y quien los impulsó al divorcio europeo, porque sus diputados conservadores no lo dejan aplicar medidas sanitarias protectoras, en nombre de “la economía y la libertad individual”.

Seis de cada diez votantes creen que “salir de la UE salió mal”, según una nueva encuesta de Opinium para el dominical británico Observer.

Los sondeos de Opinium ensombrecen un reino, afectado por 120.000 casos diarios de la variante de Omicron. Foto: EFE

Los sondeos de Opinium ensombrecen un reino, afectado por 120.000 casos diarios de la variante de Omicron. Foto: EFE

“Peor de lo esperado”

Entre los partidarios de ‘Irse de Europa’, el 42% tiene una opinión negativa de cómo se desarrollará el Brexit y el 26% incluso dice que la situación “es peor de lo esperado”. Para los que votaron quedarse en Europa «, una gran mayoría (86%) cree que “la salida de la UE ha ido mal”. Al final, solo el 14% de todos los votantes británicos cree que el Brexit “fue mejor de lo esperado”.

Una de las principales lecciones de esta nueva encuesta es que los partidarios del Brexit son ahora más escépticos que nunca sobre las oportunidades creadas al salir de la Unión Europea.

“Durante la mayor parte del proceso del Brexit, cuando hicimos la pregunta ‘¿el Brexit es bueno o malo?’, todos los proeuropeos respondieron ‘malo’ y todos los Brexiteers respondieron ‘bueno’ «, recuerda Adam Dummond, director de investigación de Opinium.

Ahora, «una minoría significativa a favor del Brexit dice que las cosas van mal. Mientras que el 59% de los que votaron a favor de permanecer en la UE dijeron que ‘esperaba que las cosas fueran mal” . Solo el 17% de ‘los votantes dijeron que ‘Esperaba que saliera bien y creo que sí ‘”, dijo.

Abismal crisis política

La encuesta se produce cuando la crisis política del partido de gobierno y su primer ministro se incrementa día a día. Con los escándalos de corrupción que ha protegido, las fiestas en Downing St durante el confinamiento, las fotos para probarlo y la presión de los científico para que adopte medidas en urgencia para no desbordar el servicio de salud, la posición de Boris es muy peligrosa.

Este lunes, el primer tenía previsto analizar las cifras hospitalarias para decidir si adopta medidas o no, especialmente en Londres, que es el corazón de la nueva variante Ómicron.

El 10 de Downing Street. La encuesta se produce cuando la crisis política del partido de gobierno y su primer ministro se incrementa día a día. Foto: EFE

El 10 de Downing Street. La encuesta se produce cuando la crisis política del partido de gobierno y su primer ministro se incrementa día a día. Foto: EFE

Pero nadie espera anuncios sobre nuestras restricciones. Sir Chris Whitty y Sir Vallance han informado al premier. La admisión en los hospitales hasta ahora no ha sido tan mala como en enero del 2021 pero están super estresados por la falta de personal y staff contagiado. Los especialistas creen que el gobierno no quiere escucharlos por el costo político que debe pagar.

Los diputados conservadores y el Comité 1922 le advierten que no avance con las medidas y deje a los ciudadanos adoptar sus propias decisiones. Lo amenazan con enviar más cartas al comité para poner en marcha el voto de confianza, que podría perder y ser eyectado de Downing St . Se necesitan 54 cartas para que se vote.

Bajo el sistema parlamentario británico, si Boris Johnson pierde el voto de confianza entre sus pares, no es necesario convocar a nuevas elecciones. Los conservadores eligen un nuevo líder y continúan en el poder, tal como sucedió en el laborismo.

Aniversario del Brexit

La publicación de la encuesta precede a la introducción el 1 de enero de nuevos controles aduaneros sobre las mercancías exportadas de la UE al Reino Unido. Estos son motivo de preocupación para las pequeñas y medianas empresas que temen una «interrupción significativa», ya que muchas de ellas no están adecuadamente preparadas para la burocracia y los costos adicionales que supondrá.

El día de Año Nuevo, el Reino Unido habrá estado completamente fuera de la Unión Europea durante un año: fuera de sus estructuras políticas y legales, de su mercado único, de su unión aduanera.

Este era el sueño de Boris, de Michael Gove y de los Brexiteers, que lo votaron masivamente al primer ministro dos años atrás con esa promesa. Las cosas no van yendo como estaban planeadas.

Boris Johnson y su ex ministro para el Brexit David Frost. Foto: AFP

Boris Johnson y su ex ministro para el Brexit David Frost. Foto: AFP

”Sólo con una ruptura limpia” dijeron” se permitía que el Reino Unido podría liberar todo su potencial y librarse de las cadenas de la regulación y la burocracia de la UE”.

Así podrían recuperar el control de las fronteras, del dinero, de sus leyes. Mirar hacia el exterior, al mundo en una nueva era de descubrimientos, logrando acuerdos comerciales lejos de la UE, creando nuevos niveles de prosperidad para el Reino Unido global. Lejos de “los burócratas de Bruselas”. Pero las cosas no están saliendo como ellos lo soñaban.

La renuncia el fin de semana pasado de Lord Frost, el ministro que supervisa el Brexit, dio una pista de que no todo estaba del todo bien. “El Brexit ahora es seguro. El desafío para el gobierno ahora es aprovechar las oportunidades que nos brinda. Conoces mis preocupaciones sobre la dirección actual del gobierno”, le dijo Frost al primer ministro en su carta de renuncia.

Frost, un desregulador fanático y purista del Brexit, sospechaba que Johnson no tenía un plan real, ni una idea detallada real de cómo hacer que el Brexit funcione, más allá de los eslóganes y las frases breves.

También estaba frustrado por el estancamiento sobre Irlanda del Norte. Un año después del Brexit propiamente dicho, el Reino Unido todavía está en desacuerdo con la UE sobre el protocolo de Irlanda del Norte que Frost y Johnson negociaron y elogiaron como una buena manera de resolver problemas fronterizos difíciles, como parte del acuerdo de retirada.

Un Brexit de slogans

La realidad es que concretar el Brexit es mucho más difícil que sus slogans. Los británicos están experimentando una ola de desabastecimiento, que solo conocieron después de la segunda guerra mundial.

No hay camioneros a causa de las restricciones de visa a los extranjeros y europeos. Así se fracturó la logística para llevar el combustible a las estaciones de servicio, las verduras a los mercados, para ir y volver de Europa.

No hay mano de obra que quiera recoger las cosechas de fruta en las chacras de los agricultores británicos y los extranjeros no quieren ir a trabajar al reino ante las restricciones y limitaciones de visas, tras el Brexit.

Los pescadores son los primeros desilusionados del Brexit. Los franceses los bloquean porque les exigen licencias a ellos discrecionalmente, en aguas que pescaron durante siglos.

Los pescadores son los primeros desilucionados del Brexit. Los franceses los bloquean. Foto: Reuters

Los pescadores son los primeros desilucionados del Brexit. Los franceses los bloquean. Foto: Reuters

Hay agravios que son profundos en sectores productivos. Mark and Spencer cerró todos sus supermercados en Francia, por ejemplo, ante la imposibilidad de traer los productos a la UE.

La magnitud del daño económico del Brexit ha sido aclarada por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, que predice que salir de la UE reducirá el PBI a largo plazo en alrededor del 4%, en comparación con una caída de alrededor del 1,5% que será causada por el pandemia.

En lugar de impulsar el comercio, el Brexit lo está frenando. Las exportaciones de bienes se redujeron un 14% interanual en el tercer trimestre de 2021, según la Oficina de Estadísticas Nacionales. Tanto las exportaciones a la UE como los destinos fuera de la UE sufrieron.

El Brexit no logró frenar los refugiados, contra los cuales invirtieron millones de libras esterlinas para blindar el túnel de la Mancha. Los migrantes llegan al reino desde las playas francesas en pequeños barquitos inflables por el peligroso canal de la Mancha.

Ya han arribado 30,000 en un año y 27 han muerto ahogados. Pero no pueden ser devueltos a la Unión Europea, que no tiene intención de firmar un acuerdo migratorio con Gran Bretaña. Menos si no se soluciona el problema con Irlanda del Norte y el Brexit.

La pandemia y el Brexit es una difícil conjunción para Gran Bretaña y para Boris y su supervivencia en el poder.

París, corresponsal

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