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Alberto F. o mirá como te subestimo


El intento de seducción vía L-Gante, con reunión convocada por el Presidente en la Quinta de Olivos incluida. La oportunista idea de Axel Kicillof de subsidiar viajes de egresados. El promocionado “garche” peronista lanzado por la candidata Victoria Tolosa Paz. El bono de $ 5 mil para gastar en cines, teatros y recitales (“bono para consumo cultural”) anunciado por Tristán Bauer y la titular de ANSeS Fernanda Raverta, finalmente prohibido por la Justicia para ser entregado antes de las elecciones. La descontracturación impostada en los discursos de funcionarios y postulantes que no logran disimular su desesperación.

A juzgar por las encuestas, las estrategias oficialistas de captación de votos en el segmento más joven no estarían dando resultado. Un relevamiento de Reale Dalla Torre en el segmento de 16 a 25 años, publicado por Clarín días pasados, arrojó datos reveladores. A la pregunta de si quiere que gane o pierda el Frente de Todos el próximo domingo, el resultado fue de 30% a 44%. Y, según los responsables del trabajo, el 53% tiene una percepción negativa sobre el accionar del peronismo.

Más allá de cómo se traduzca esto en las urnas, lo que dejan al descubierto los sondeos, electorales o no, es un panorama desolador: la frustración, el desencanto y la desesperanza de aquellos que encarnan nada menos que el futuro. Un futuro que esta franja, la de los centennials, representante del 20% del padrón electoral, ve, y conjuga, imperfecto: el 73,2% de los encuestados se mostró pesimista respecto de la economía y el 61% está preocupado por la falta de recursos económicos en su hogar.

Otra investigación, de UADE y la consultora Voices!, también arrojó resultados desalentadores en términos de perspectivas. ¿Cómo se puede plantear el porvenir de una nación cuando el 70% de sus hijos más jóvenes, aquellos destinados a darle forma al futuro, preferirían vivir en otro país? Una vez más, las cuestiones económicas son la principal motivación para pensar en emigrar entre los jóvenes de 16 a 24 años. Las posibilidades de desarrollo profesional afuera ocuparon el segundo lugar, con el 68%.

Pensando en los próximos diez años, siempre en el mismo segmento, el 71% de los encuestados consideró que la pobreza se agudizará; el 62%, que la situación económica empeorará. Para el 56% estará peor o mucho peor el tema de la seguridad. El 53% opinó lo mismo acerca de la situación laboral; el 47% lo hizo respecto a la educación y el 39% en lo que hace a la salud. Más de la mitad expresó preocupación por la falta de progreso personal a futuro y el 40%, por su situación económica, en tanto el 50% consideró que el alto nivel de desempleo es el principal obstáculo para conseguir trabajo, y un 47% refirió también las excesivas exigencias de experiencia que se les solicita.

Mientras, las respuestas de la política son promesas y más promesas, vacías de contenido y repletas de subestimación hacia aquellos cuyos votos reclaman. Todo demasiado obvio, todo demasiado electoralista: ”Resolver el problema de la educación, el trabajo, el alimento”, y “transformar los planes sociales en empleo para que nuestros jóvenes puedan empezar a trabajar” les prometía el Presidente dos meses atrás. De cómo hacerlo, ni hablar. De por qué habría que creerle ahora, tampoco. A la subestimación, los jóvenes dan su respuesta: el 53% rechaza el ‘bono para consumo cultural’ “por considerarlo una medida electoralista”, según la encuesta de Reale Dalla Torre A lo largo de la historia, Argentina padeció el éxodo o el exilio de muchos de sus mejores talentos. En dictadura o en democracia, por causas diversas, el país se encargó de empujar a sus hijos fronteras afuera, para beneplácito de aquellos otros suelos que se beneficiaron de sus aportes y conocimientos. Esos para lo que se formaron en la tierra que los vio nacer. Como en un lacerante eterno retorno, como si no hubiéramos aprendido nada del pasado, desandamos una vez más el mismo camino. Un lujo que el país no está en condiciones de darse, enredado en un presente continuo, cimentando las bases para un futuro cada vez más imperfecto.

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