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Andrés Vombergar, el «esloveno» de Villa Luzuriaga que en cinco minutos hizo feliz a San Lorenzo


«Me acuerdo que iba a jugar a la canchita del club Tiro Libre, de Villa Luzuriaga, a dos cuadras de mi casa. A los 4 años yo solamente hablaba esloveno y el profe le dijo a mi viejo que yo era medio raro porque no entendía nada, ja. Al año siguiente volví ya sabiendo castellano y arranqué». Andrés Vombergar comparte su primer recuerdo pateando una pelota cuando todavía no sabía una palabra en español. «Es que en casa hablábamos en esloveno para mantener las costumbres y aprendí primero ese idioma», explica su particular historia el nuevo delantero de San Lorenzo, que llegó hace diez días y debutó con el gol del triunfo en la primera pelota que tocó cuando entró sobre el final ante Argentinos Juniors.

Sus cuatro abuelos vinieron de chicos a la Argentina desde Eslovenia, escapando de la Segunda Guerra Mundial. Asentados en La Matanza, Provincia de Buenos Aires, crecieron y formaron familia. Andrés y sus padres son argentinos, pero nunca olvidaron sus raíces. Eso sí, el rubio de casi un metro noventa se siente argentino ante todo: «Soy de Luzuriaga yo, olvidate. Por ahí tengo algunas costumbres eslovenas, pero el Mundial lo miro como Argentino», aclara el nueve que viene de quedar libre del San Luis de México.

«Mi abuela y mi hermana por ahí cocinan comidas típicas de allá y yo de chiquito cada tanto me ponía el traje típico», le cuenta a Clarín sobre el césped del Nuevo Gasómetro, que conocerá con público este domingo ante Estudiantes.

El de la fecha pasada fue su estreno en la elite del fútbol local. De Tiro Libre pasó al club Malvinas Argentinas y luego al club La Marca, todos en Villa Luzuriaga. Después arribó en Séptima División a Ituzaingó y, tras un paso de un año por las Inferiores de River, volvió y debutó en la máxima categoría de la C. Estuvo en Fénix y Los Andes. Jugó en todas las divisiones del Ascenso hasta que decidió irse al país de sus abuelos para continuar con su carrera y estar cerca de la otra parte de la familia.

Desde que bajó del avión hace un puñado de días, Vombergar no paró. No llegó a desarmar las valijas y ya se empezó a ganar el corazón de Boedo con apenas cinco minutos jugados y un gol. La bomba eslovena lo apodan en las redes y rápidamente se convirtió en furor.

Vombergar nació en Villa Luzuriaga, Provincia de Buenos Aires, pero tiene muy presentes sus raíces eslovenas. Foto: Maxi Failla

Vombergar nació en Villa Luzuriaga, Provincia de Buenos Aires, pero tiene muy presentes sus raíces eslovenas. Foto: Maxi Failla

-¿Cómo te llevás con todo lo que te está pasando desde que llegaste?

-Es todo una locura. Llegué hace una semana. Todavía no caí. Lo tomo con mucha tranquilidad, en un par de meses te digo qué onda, ja. Por ahora no tengo drama. No me afectan las redes sociales porque tampoco las leo mucho. Mi familia a veces me muestra algo, pero yo trato de aislarme un poco de todo eso porque si no te volvés loco. El otro día por suerte la pelota entró, pero puede pasar que tenga un mal partido y que todos los memes se vuelvan en contra.

-¿Por qué decidiste irte al fútbol de Eslovenia?

-En ese momento estaba jugando en Los Andes y tenía 22 años. Hice una buena campaña y tenía ofertas de algunos clubes de Primera. Pero yo ya estaba decidido a dar el paso a Europa y en Eslovenia tenía familia. Por ahí no es una liga de las más fuertes, pero también tenía el sueño de jugar en la selección de ahí. Estuve en el club Olimpija por un año y medio y salimos campeones. Luego me vendieron a Rusia. Ahí me agarró la pandemia y volví a Eslovenia. Después me fui a México.

-¿Y cómo es el fútbol de Eslovenia?

-Y mirá, yo estuve en el Olimpija y el clásico rival es el Maribor, que jugó Champions League. Estuvo (Mauro) Camoranesi como DT. Nosotros jugamos pre Champions, pero no llegamos a clasificar. El nivel es… Los mejores equipos de allá pelearían acá los primeros puestos de la Primera Nacional. Cuando llegué me sorprendió que había muchos jugadores jóvenes que van a préstamo de otras ligas importantes. Y también hay jugadores más grandes que jugaron Mundiales con Croacia, Serbia y Eslovenia.

-¿Y llegaste a la selección de Eslovenia?

-Estuve muy cerca. Jugué un amistoso contra China con la selección B, que no era oficial. Hice un gol. Estaba compuesta por jugadores que estaban en la liga local y algunos de afuera. En ese momento justo se me dio el traspaso a Rusia (al FC Ufa) y estuve casi un mes sin entrenar, en enero. En marzo fue la convocatoria a la selección oficial y el técnico me dijo que no estaba en ritmo y pasó la chance.

-¿Eras conocido allá?

-Sí, pero la gente allá no te pide fotos o autógrafos. Por ahí te reconoce y se te queda mirando y nada más. Son más reservados.

-¿Acá ya te reconocen?

-Estoy saliendo a comprar al chino o al súper cerca de casa y nadie me reconoce, ja. Estoy tranquilo por ahora.

-¿La familia que vive en Eslovenia qué dice de todo esto?

Están como locos. Encima el gol se lo dediqué a mi primito que está allá. El festejo fue para él. Me dijo que si hacía un gol hiciera como Messi hizo una vez con la cabeza. Él es fana de Messi. Se dio y se lo dediqué.

Vombergar decidió irse a jugar a Eslovenia a los 22 años. Luego de un paso por Rusia y por México, pegó la vuelta a la Argentina. Foto: Maxi Failla

Vombergar decidió irse a jugar a Eslovenia a los 22 años. Luego de un paso por Rusia y por México, pegó la vuelta a la Argentina. Foto: Maxi Failla

-¿Te sorprendió que un equipo argentino se interesara en vos?

-La verdad es que sí. Había terminado mi contrato en México y me volví a Eslovenia. Ya cuando estaba armando las valijas me habían comentado de la posibilidad de San Lorenzo. En un principio quería ver si me salía algo afuera y no tenía pensado volver. Pero cuando me dijeron esto le di para adelante porque lo quise tomar como un desafío que requiere una responsabilidad enorme.

-¿Qué te dijeron en tu familia cuando les comentaste que volvías al país?

-Se sorprendieron. No se lo esperaban porque la situación del país tampoco ayudaba en este momento. Pero en el fondo estaban chochos y felices de tenerme cerca otra vez. Van a poder ir a la cancha a verme ahora.

-¿Entrar el otro día en La Paternal fue un poco como volver a debutar?

-¡Sí! Básicamente fue eso. Estaba muy ansioso y quería entrar porque estaba el partido cerrado. Encima el entrenador me tuvo un par de minutos para ver si entraba o no. Fue increible la sensación de entrar, se pasan muchas cosas por la cabeza.

-Decime la verdad: ¿entraste más para sacar las pelotas en contra los últimos minutos que para atacar?

-No sé. Insua me dijo “aguanta las pelotas, andá a todas”. Y después, no sé si fue así de textual, pero recuerdo que me dijo algo así como “si te queda una definí tranquilo”. Por suerte Legui (Iván Leguizamón) se mandó esa jugada por la derecha y me quedó el frente del área libre.

-¿Y cuáles son esas cosas que se te pasaron por la cabeza?

-Todas las cosas que pasé de chico. Mis viejos me iban a buscar de noche. Me iba a entrenar a Pilar, al Monumental, me levantaba a las 5 de la mañana y metía dos o tres horas en bondi. A la tarde iba al colegio y los sábados a la escuela de la comunidad eslovena. Se me pasó todo eso, todo el sacrificio que valió la pena en ese momento.

-El hincha de San Lorenzo no te conoce porque te vio apenas 5 minutos. ¿Con qué clase de delantero se va a encontrar?

-Soy un nueve clásico. Me gusta estar adentro del área. Antes jugaba más por afuera, pero hoy mi fuerte es estar ahí adentro y el juego aéreo. También tengo sacrificio, me gusta correr a los centrales, pelear. No soy tan dotado técnicamente, por eso lo suplo con mucha entrega.

Vombergar hizo su estreno sobre el final ante Argentinos y metió el 1-0 en la primera pelota que tocó. Foto: Juano Tesone

Vombergar hizo su estreno sobre el final ante Argentinos y metió el 1-0 en la primera pelota que tocó. Foto: Juano Tesone

-¿Qué referentes tenías de chico y cuáles tenés ahora?

-De chico, (Martín) Palermo y el chileno (Marcelo) Salas me gustaban. Ya hace mucho que miro a Benzemá, Lewandowski, Suárez. Son todos bestias.

-¿Qué metas te ponés?

-Primero ponerme bien físicamente para estar a disposición del cuerpo técnico. Después, quiero sumar la mayor cantidad de minutos que pueda. Quiero jugar de titular y hacer muchos goles.

-¿Esta presentación con gol te facilita la integración al grupo y la adaptación?

-Puede ser, sí. Ayuda un poquito porque entrás con el pie derecho. Si no hubiera entrado hubiese sido distinto. Con este gol se hace un poco más fácil. Los compañeros me decían “qué oj… que tenés”, ja. Todos están con muy buena onda desde el primer día. Me encontré con un grupo con muchos jóvenes con ganas de laburar y de sacar esto adelante. Y los referentes también, ya estuve charlando. Me preguntan sobre mi historia porque para ellos también despierta cierta intriga.

-¿Pensás que te vas a adaptar rápido al fútbol argentino?

-Espero que sí, hasta los 22 años jugué en el fútbol argentino. No debería costarme. Sé que acá hay otro ritmo, otra exigencia y otra presión, por eso será un desafío para mí.

-¿Cómo se dice en esloveno “Volveremos a tener nuestra cancha en Boedo”?

Bomo imeli spet svoj stadion v Boedo.



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