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China dice basta a los super rascacielos y a la «vanidad»


China se planta contra los mega proyectos y las obras ambiciosas: una nueva regulación restringe ahora la construcción de «edificios de gran altura» en las ciudades más pequeñas del país.

La decisión es parte de una apuesta mayor para terminar con los proyectos de vanidad.

El país alberga algunos de los edificios más altos del mundo, incluida la Torre de Shanghai, que tiene 128 pisos. Pero ahora pone trabas a las nuevas construcciones, según informó la cadena BBC.

Distintos informes locales cuestionaron la necesidad de que las ciudades de baja densidad construyan rascacielos, sugiriendo que fueron construidos «para la vanidad» de los arquitectos y no para la practicidad de los usuarios.

En realidad, la medida no sorprendió tanto. De hecho, ya existe una prohibición para los edificios de más de 500 metros.

Los edificios del centro de Shenzhen, en China, en una imagen de archivo. Foto: REUTERS

Los edificios del centro de Shenzhen, en China, en una imagen de archivo. Foto: REUTERS

​Reacción en las redes

El anuncio fue recibido en su mayoría con aprobación en el sitio de redes sociales chino Weibo, y muchos afirmaron que los rascacielos súper altos «no eran necesarios … son simplemente efectivos», según citó el sitio de la BBC.

A principios de este año, el país prohibió la «arquitectura fea». Y hace unos años ya había puesto trabas a los edificios «raros«. 

«Estamos en una etapa en la que la gente está demasiado impetuosa y ansiosa por producir algo que realmente pueda pasar a la historia», argumentó Zhang Shangwu, subdirector de la Facultad de Arquitectura y Planificación Urbana de la Universidad de Tongji, en declaraciones recientes al diario South China Morning Post.

«Cada edificio tiene como objetivo ser un hito, y los desarrolladores y planificadores de la ciudad intentan lograr este objetivo yendo al extremo en cuanto a novedad y extrañeza», agregó.

Los edificios de la ciudad de Yanjiao, en China. Foto: EFE

Los edificios de la ciudad de Yanjiao, en China. Foto: EFE

Qué dicen las nuevas reglas

En un comunicado conjunto difundido el martes, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural y el Ministerio de Manejo de Emergencias dijeron que las ciudades con poblaciones de menos de tres millones de personas no podrán construir rascacielos de más de 150 metros de altura.

En las ciudades que tengan una población mayor, los edificios podrán ser algo más altos, pero también tendrán un techo: no se permitirá que excedan los 250 metros de altura.

Si alguna ciudad de menos de tres millones de habitantes quisiera construir un edificio que supere los 150 metros de altura, deberá solicitar alguna exención especial, aclaró el Ministerio de Vivienda.

Pero aún así, esos proyectos que logren una autorización especial tampoco podrán superar los 250 metros.

Del mismo modo, las ciudades con una población urbana de más de tres millones podrían, en determinadas circunstancias, solicitar la construcción de un rascacielos de más de 250 metros, pero con una prohibición estricta para los edificios de más de 500 metros.

Aquellos que aprueben proyectos que violen estas nuevas reglas serán sujetos a «responsabilidad de por vida», agregó el comunicado.

Restricciones anteriores

Ya en julio de este año las autoridades chinas habían vetado la construcción de rascacielos de más de 500 metros de altura y limitaron las torres de más de 250 metros.

En ese momento, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal órgano de planificación económica del país, informó que los edificios de más de 250 metros serán limitados «estrictamente» y se revisará más rigurosamente si son necesarios y sus medidas de protección contra incendios.

En China se encuentran 44 de los 100 edificios más altos del mundo, según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano.

Tanto Beijing como Shanghai (este), Cantón (sur) y Shenzhen (sur) tienen cada una un rascacielos que figura en la clasificación de los diez edificios más altos del mundo.

Sin embargo, en algunos casos los promotores tienen dificultades para atraer inquilinos a las oficinas.

La Torre de Shanghai, el edificio más alto de China, con 632 metros, fue completado en 2016, pero la mitad de sus pisos permanecían vacíos en 2018. En 2020, su ocupación había mejorado hasta el 70%.

También existen algunas preocupaciones relativas a la seguridad estructural de los rascacielos.

Hace dos meses, el SEG Plaza, un edificio de 72 pisos en la ciudad meridional de Shenzhen, sufrió unas sacudidas que provocaron su desalojo, recordó la agencia EFE.

Ese rascacielos permanece cerrado mientras las autoridades tratan de resolver el motivo del temblor. Según la prensa local, se podría deber a que no contaba con amortiguadores de vibraciones.

CB



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