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cómo la minoría chavista consolidó su poder


Los resultados de las elecciones de alcaldes y gobernadores en Venezuela este 21 de noviembre eran esperados, pero igual resaltantes: el chavismo afianza su dominio sobre todas las instancias del país, pese a que según las encuestas es una minoría que ha perdido arrastre popular.

Y esto, es parte de la nueva normalidad. Candidatos chavistas ganaron en 20 de los 23 estados por un margen disputable en la mayoría de los casos. Pero el chavismo es una minoría regional y nacional, algo que han detectado las encuestas más respetadas desde hace tiempo.

En teoría, si la oposición hubiera logrado candidatos unitarios y sumar votos dispersos hubiera podido arrebatarle algunos enclaves estratégicos, como los estados Miranda y Lara, a los herederos del legado de Hugo Chávez. Nicolás Maduro y la nomenclatura chavista necesitaban mucho estas elecciones como una muestra de democracia.

El domingo hasta última hora estaban insistentemente llamando a los electores a salir a votar masivamente. También movieron bien su aceitada maquinaria partidista para asegurar resultados.

venezuela

«Normalidad»

Para Maduro y todo el chavismo las elecciones tiene un valor estratégico internacional. Las quieren utilizar como señal de normalidad y de participación política, como argumento para levanten EE.UU. y la UE levante las sanciones contra el régimen. Pero ese camino no es tan expedito.

“No creo que las elecciones lo ayuden a legitimarse internacionalmente. El titular sigue siendo que Venezuela vive una dictadura”, comentó el economista Francisco Monaldi, desde Estados Unidos, uno de los expertos petroleros más reconocidos internacionalmente.

“En un país en el que el presidente es super impopular y la economía se ha destruido, aun así el gobierno puede arrasar en unas elecciones por todos los tipos de abusos no necesariamente en la cuenta del voto, sino en todo lo demás. Eso creo que lo entiende perfectamente la comunidad internacional”, dice.

“Esto confirma que Maduro está y va a seguir estando en control del territorio y que es el gobierno que ejerce el poder en Venezuela. Y por tanto eso hace inevitable que sigan dando negociaciones y dentro de esas negociaciones podría llegar a haber algún tipo de movimiento, pero muy limitado”, señala Monaldi.

“En mi percepción el gobierno de Estados Unidos va a hacer muy poca flexibilización de las sanciones, a menos que haya pasos significativos en dirección a la democratización y no creo que esto en lo más mínimo lo consideren parte de esos pasos”, agrega.

La oposición

La oposición en Venezuela está lejos de ser un bloque sólido. Es una variopinta jaula de intereses dispares, políticos de carrera de la vieja guardia, enérgicos jóvenes emergentes, caudillos regionales, partidos políticos debilitados y derrotados por las fuerzas y argucias legalistas del chavismo; voluntariosos grupos de vecinos organizados sin recursos para movilizarse y captar votos.

“Sin lugar a dudas” la oposición hubiera acudido unida a estas elecciones hubiera podido haber ganado más estados, asiente el experto Benigno Alarcón, politólogo y director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG UCAB). “La realidad es que la abstención también fue un castigo para la oposición por sus divisiones y confrontaciones.

El líder opositor Juan Guaidó. Foto Reuters

El líder opositor Juan Guaidó. Foto Reuters

“Lo ocurrido con los resultados electorales era de esperarse. No hay ninguna sorpresa. Se sabía que el chavismo iba a ganar. Obtuvo la victoria en 20 de los 23 estados del país. La oposición ganó en Zulia, Nueva Esparta y Cojedes, este último un tradicional bastión chavista”, señala el economista Carlos Torrealba.

Lo otro es que el país está cansado de las peleas políticas estériles que impiden construir un mínimo consenso para enfrentar y solucionar los problemas más urgentes que afectan a los venezolanos. Comentario aparte es la falta de unidad en la oposición y su incapacidad para llegar a acuerdos.

El economista Luis Vicente León, de la firma Datanálisis, señala que la abstención mayoritaria, del 60% tiene un impacto super negativo. Envía “un mensaje fundamental”: significa que una parte relevante de la población siente una gran apatía sobre la política y está muy poco interesada en estas noticias, en los partidos políticos y sus dirigentes.

Muchos analistas perciben una “nueva normalidad” en la economía y la política venezolana. Aquí no se esperan grandes cambios, mucho menos un debilitamiento del chavismo en el poder. León señala que en Venezuela la gente abandonó el cuento de estar como Penélope esperando a Ulises: anhelando un cambio político o que se vaya fulano (Maduro) para que se reactive la economía.

Omar Lugo es director de elestimulo.com de Venezuela

PB



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