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Cómo será el escenario de las nuevas súper estrellas del fútbol mundial cuando ya no estén Messi y Cristiano


Nunca hubo en la historia del fútbol un duelo de individualidades que durara una década o más como el que construyeron con sus destrezas, sus goles y sus títulos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. En los últimos 14 años, entre ambos sumaron 12 Balones de Oro: siete el rosarino y cinco el nacido en el territorio insular de Madeira, Portugal. La única excepción fue el croata Luka Modric (en 2018) y no se entregó en los días más intensos de la pandemia, en 2020. Sólo dos de esos Balones merecen discusiones: en 2010, Andrés Iniesta había hecho todo para quedárselo (magia y títulos con el Barcelona, campeón del mundo con España, gol decisivo en la final incluido) y el más reciente por el que el polaco Robert Lewandoski rompió todas las redes con la camiseta del Bayern Munich.

Pero comienza a suceder una impresión: está llegando el tiempo del recambio, de las nuevas caras. La primera que asoma es la Kylian Mbappe. El francés, que cumplirá 23 años en el día 20 de este diciembre, ya es una superestrella. Quizá el mejor jugador de estos días. Tiene una velocidad supersónica, la misma con la que construyó su carrera, esa que ya exhibe como trofeo mayor la Copa del Mundo, al que Messi y Cristiano (aún) no pudieron conseguir. 

Creció de golpe y con algunos goles. Sucedió en 2017. Kylian venía de ser campeón con el Mónaco, figura, elegido en los equipos ideales de la Liga de Francia y de la Champions League. Había destronado al PSG. Más: fue nominado por la FIFA para el Equipo del Año y al Balón de Oro, ganó el premio Golden Boy (al mejor futbolista joven del Viejo Continente). Ya era jugador de la Selección de Francia. Y Diego Maradona se lo iba a recomendar a finales de ese año al Real Madrid. Tenía 18 años. Sí, justo al Real Madrid que se lo quiere llevar a partir de enero. Pero los suficientes laureles como para ser recibido con honores en París. Era tímido aún.

De todos modos, se sabía y se sabe: no es fácil el vestuario del PSG. Y en aquellos días, a pesar de las victorias a cántaros (el equipo ganó las cuatro competencias locales, la Liga, la Copa de Francia, la Copa de la Liga y el Trofeo de Campeones) algunos jugadores no lo recibieron bien. Los responsables de las cargadas, las risas y los apodos presuntamente peyorativos eran obra del Grupo de los brasileños, encabezados por Neymar, quien ya quedó a la sombra de Mbappé y del recién llegado Messi, y por Dani Alves, quien ya no está en el plantel.

Mbappé siguió volando. Su mamá Fayza Lamari -destacada jugadora de handball; de origen argelino- ya sonreía en aquel 2018 de ensueño. No sólo por el título en el Mundial de Rusia, con cuatro goles de su hijo en la competición (incluido uno en el 4-2 de la final contra Croacia que lo consagró como el segundo jugador más joven en lograr ese mérito; apenas detrás del récord de Pelé en 1958. Ella sabía que en el vestuario del PSG ya iban a tener que cuidarse con las cargadas para su nene. Le decían Donatello, como a uno de los personajes de Las Tortugas Ninjas. A él no le gustaba. Sobre todo al principio. Ahora se ríe. El es la estrella. Y cualquier apodo lo escucha desde el trono de los supercracks.

Su actual temporada también está a la altura de sus antecesoras: en total jugó 22 partidos para el PSG, hizo 11 goles y brindó 12 asistencias. El dato ofrece su síntoma: tener más asistencias que goles demuestra su capacidad de adaptación a esta maquinaria de estrellas que dirige Mauricio Pochettino. No hay casualidad: más allá de lo que lo vaya a pagar el Real Madrid o el contrato récord que le quieren hacer firmar los qataríes que conducen los destinos del club de la capital de Francia, Mbappé es -de acuerdo con el sitio especializados Transfermarkt- el futbolista con mayor valor de mercado (estimado en 160 millones de euros).

Tras los pasos de Mbappé hay un tanque. Nació en Leeds, Inglaterra. Pero lleva sangre y nacionalidad noruega. Se llama Erling Braut Haaland, tiene 21 años, juega en el Borussia Dortmund, mide 194 centímetros, pesa 88 kilos, actúa como centrodelantero, pero -sorpresa por su tamaño- una técnica propia de cualquier volante creativo de la Champions League. 

El papá se llamaba Alf, pero nada tenía que ver con el personaje de la famosa serie estadounidense de fines de los ochenta y principios de los noventa. No era un extraterrestre como el peludo de la comedia. Era terrícola y futbolista. Su nombre completo: Alf Inge Haaland. Fue una de las figuritas difíciles del álbum del Mundial de 1994. Sí, con él como defensor, Noruega accedió por primera vez en su historia a una Copa del Mundo. El país escandinavo se convirtió entonces en uno de los territorios menos poblados en participar de la máxima cita del deporte más popular.

Alf es hoy el representante de Erling. El pibe posee una capacidad goleadora creciente que ahora lo impulsa a pelear por el Botín de Oro de modo precoz y hasta asomarse a otros premios que no sólo tienen que ver con el gol como el Balón de Oro. Aunque tiene una impronta más parecida a la de un centrodelantero clásico tipo Zlatan Ibrahimovic (es decir, también es hábil para sumarse al juego colectivo o al desarrollo individual), los analistas -tal vez por necesidad de catalogar- dicen que es un Messi XL, extra large.

En 2019, durante el Mundial Sub 20, ya había mostrado su voracidad goleadora. En esa competición batió un récord: convirtió nueve goles en el 12-0 de Noruega frente a Honduras. Al seleccionado de su país no le fue bien, pero el rubio grandote y hábil dejó su huella en la historia del torneo y se convirtió en atracción de los grandes equipos. 

Para entonces, siendo un adolescente ya había jugado tres temporadas en el fútbol noruego (una en el Byrne y dos en el Molde): hizo 20 goles en 50 presentaciones. La explosión estaba por llegar. Lo contrató el Salzburgo con los billetes de la multinacional Red Bull. Fue una tromba: 29 goles en 27. Sí, más de uno por encuentro. Rápido saltó a la élite de las grandes Ligas.

Desde fines de 2019, este joven que en la niñez había jugado al handball, al golf y había practicado atletismo, comenzó a jugar en el Borussia Dortmund. No para: su promedio de gol se mantiene: 74 gritos en 72 partidos. A eso le agregó nada menos que 15 asistencias. Hace goles como si fuera fácil y los festeja como un vikingo a la espera del próximo viaje, el próximo gol. Más: desde 2019, entre el Salzburgo y el Dortmund, ya sumó cinco títulos.

Haaland es el segundo futbolista con mayor valor de mercado, con 150 millones de euros. Lo siguen en el top 10: Harry Kane (28 años, del Tottenham Hotspur, 120 millones), Jack Grealish (26, del Chelsea, 100), Mo Salah (29, del Liverpool, 100), Romelu Lukaku (29, del Chelsea, 100), Kevin De Bruyne (30, del Manchester City, 100), Neymar (29, del PSG, 100), Jadon Sancho (21, del Manchester United, 90), y Frankie De Jong (24, del Barcelona, 90). Un registro de este tiempo: Messi, con sus 34 años, aparece en el puesto 21, y Cristiano Ronaldo, con sus 36 años, en el lugar 114. Los otros dos ternados al Balón de Oro también aparecen lejos en esta tabla: Lewandowski (33 años, puesto 64) y Jorginho (29, 112).

Robert Lewnadowski, a los 33 años, sigue siendo una máquina de convertir goles. Acá, en acción ante el Barcelona. (EFE)

Robert Lewnadowski, a los 33 años, sigue siendo una máquina de convertir goles. Acá, en acción ante el Barcelona. (EFE)

Kilyan y Erling son las nuevas caras. Hay algunos aspirantes que se quieren sumar a la lucha por la herencia del viejo superclásico de las individualidades (Messi-Cristiano). Algunos por su corta edad: Marcus Rashford (24, del Manchester United), Pedri (19, del Barcelona), Phil Foden (21, del Manchester City), Lautaro Martínez (24, del Inter). Todos ellos figuran en el top 20 de los más cotizados. Y otros pretenden dar pelea más allá de las cuestiones de calendario: Raheem Sterling (del Manchester City), Sébastien Haller (del Ajax), Karim Benzema (del Real Madrid, cuarto en la elección del último Balón de Oro), Sadio Mané (del Liverpool), Heung Min Son (del Tottenham Hotspur) y N’Golo Kanté (del Chelsea, quinto en en la elección del Balón de Oro 2021). Más allá de los nombres, hay una certeza que habita: se vienen otros cracks a luchar por ser el mejor. 



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