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cuál fue la afección cardíaca que le provocó la muerte a los 28 años


Los problemas cardiológicos que Sergio Agüero evidenció el sábado durante el partido entre Barcelona y Alavés, que lo obligarán a permanecer inactivo durante al menos tres meses, hicieron recordar a más de uno la historia de Juan Gilberto Funes, quien vivió días de gloria con la camiseta de River, debió retirarse prematuramente por una insuficiencia aórtica y falleció a los 28 años.

Funes era prácticamente un desconocido cuando River le pagó 400.000 dólares a Millonarios de Bogotá por su ficha en julio de 1986. El Búfalo, nacido el 8 de marzo de 1963 en San Luis, había debutado a los 16 años en Huracán de su ciudad y luego había vestido las camisetas de Estudiantes de San Luis, Jorge Newbery de Villa Mercedes, Sarmiento de Junín y Gimnasia de Mendoza antes de partir a Colombia a fines de 1984.

Con Millonarios hizo 55 goles en un año y medio, lo que despertó el interés de River, que tres meses antes había ganado el torneo local y estaba iniciando su andar en la Copa Libertadores, el torneo que tantas veces le había resultado esquivo. “Esto es un sueño. Cualquier futbolista quiere llegar a River y yo no soy la excepción. Quiero ser el número nueve de River. Acá hay muy buenos jugadores y tendré que ganarme el puesto, pero tengo una gran fe en mis condiciones”, dijo el delantero cuando fue presentado.

Juan Gilberto Funes marcó el único gol en la revancha de la final de la Copa Libertadores de 1986.

Juan Gilberto Funes marcó el único gol en la revancha de la final de la Copa Libertadores de 1986.

Funes terminó siendo una pieza clave en la obtención del torneo continental. Marcó tres goles, entre ellos dos en las finales ante América de Cali: el primero en la victoria 2 a 1 en la ida en el estadio Pascual Guerrero y el único en el triunfo en la revancha en el Monumental. “Tuve la suerte de aparecer justo y darle a River la posibilidad de ganar la Copa. Agradezco a la gente que confió en mí a pesar de no conocerme demasiado y que me permitió vivir este momento inolvidable”, afirmó la noche de la consagración.

Con el club de Núñez también ganó la Copa Intercontinental, en diciembre de ese año contra Steaua de Bucarest en Tokio, y la Interamericana, en agosto de 1987 contra Alajuelense de Costa Rica. Y sus buenas actuaciones lo llevaron a la Selección: integró el combinado dirigido por Carlos Pachamé que obtuvo el pasaje para Seúl 1988 en el el Preolímpico que se jugó en Bolivia entre abril y mayo de 1987 y participó en la Copa América de ese año en Argentina (entró en el segundo tiempo de la semifinal contra Uruguay y del duelo contra Colombia por el tercer puesto).

En noviembre de 1987, River lo transfirió a Olympiacos por 1,1 millones de dólares. En Grecia vivió un buen primer semestre, pero luego tuvo encontronazos con el entrenador polaco Jacek Gmoch. Para colmo, a fines de 1988 el institución ateniense entró en una virtual acefalía por la detención de su presidente. Entonces Funes armó las valijas y volvió sin siquiera notificar al club.

Juan Gilberto Funes sostiene el trofeo de la Copa Intercontinental junto a Nery Pumpido.

Juan Gilberto Funes sostiene el trofeo de la Copa Intercontinental junto a Nery Pumpido.

“No aguantaba más. Estaba muy mal, había tenido ataques de hipertensión. No podía seguir así. Grecia fue un infierno”, justificó. Entonces consiguió un permiso especial de la FIFA y se incorporó a Vélez. “La tierra y la sangre tiran. Además el año que viene se juega el Mundial y me gustaría que (Carlos) Bilardo me tuviera en cuenta. El 8 de mayo cumplo 26 años, estoy entero y con ganas de jugar donde sea”, explicó en una entrevista publicada en Clarín el 5 de marzo de 1989.

Un buen año en Liniers le abrió las puertas de Boca. A mediados de 1990 hizo la pretemporada con el plantel xeneize en Huerta Grande, pero una tentadora oferta del Niza cambió su destino deportivo. Y también cambió su vida: en los estudios médicos previos a la firma del contrato le fue detectada una afección cardíaca que frustró su pase.

“Esto del soplo me salió siempre en los exámenes médicos: en Colombia, en River, en Vélez. A los 18 años, en San Luis, ya me lo habían detectado. Pero los médicos no le dieron mucha importancia. Yo siempre me sentí bien, fuerte, con ganas”, le dijo a Clarín el 2 de agosto. Por entonces, la chance de desembarcar en Boca había cobrado vigor nuevamente.

Tanto fue así que el 9 de agosto disputó un amistoso contra Banfield en la Bombonera (ingresó por Walter Pico), firmó contrato unos días más tarde e incluso se especuló con que debutaría en un partido contra Chaco For Ever por la quinta fecha del Torneo Apertura. Pero el doctor Alberto Gallo, cardiólogo del presidente Antonio Alegre, analizó los estudios del jugador y aconsejó que Funes abandonara el fútbol profesional porque eso podía poner en riesgo su vida.

Vélez fue el último club en el que jugó Juan Gilberto Funes.

Vélez fue el último club en el que jugó Juan Gilberto Funes.

La última palabra la tuvo una junta médica integrada por Raúl Oliveri, Carlos Bertolassi y Carlos Taquini, tres cardiólogos que analizaron el caso por pedido de Boca. El informe fue categórico. “El señor Funes padece una insuficiencia aórtica y, por lo tanto, se aconseja al paciente la suspensión de toda actividad física excesiva, considerando que no debe participar en deportes de alta competencia como el fútbol profesional”, sentenció el dictamen de los profesionales.

El 27 de septiembre de 1990, Funes anunció su retiro. “Realmente no estaba preparado para afrontar esta decisión, pero debo tomarla y en forma definitiva, ya que la opinión de los médicos es contundente y mi vida está de por medio”, explicó en el Hospital Italiano, donde había recibido la noticia.

Alejado del fútbol profesional, participó en pruebas de rally en su provincia y en abril de 1991 disputó un amistoso con la camiseta de Defensores del Oeste, un equipo de la Liga Sanluiseña, frente a Sarmiento Juventud Unida de Tilisarao. Esa tarde hizo tres goles. “Algún día no muy lejano volveré a Buenos Aires, me realizaré otros estudios y después seguro volveré a Boca”, se ilusionó.

Pero eso nunca sucedió. En septiembre de ese año debió ser internado y sometido a una operación. Fue la primera de cinco intervenciones quirúrgicas en apenas cuatro meses. La última, efectuada el 11 de enero de 1992 en el Sanatorio Güemes de la ciudad de Buenos Aires (adonde había sido trasladado seis días antes desde San Luis) para reemplazarle la válvula aórtica.

Juan Gilberto Funes con la camiseta de Boca. Nunca llegó a debutar.

Juan Gilberto Funes con la camiseta de Boca. Nunca llegó a debutar.

“Había que operarlo, no había otra posibilidad. El diagnóstico era una endocarditis bacteriana, con gran cantidad de vegetaciones que comprometieron la inserción de una prótesis valvular y del injerto anteriormente colocado”, explicó el cardiólogo Sergio Perrone, uno de los integrantes del equipo de René Favaloro que había estado a cargo de la intervención. Un par de horas después de esa operación, el exfutbolista sufrió una arritmia ventricular y un paro cardíaco que lo llevaron a la muerte. Tenía solo 28 años.

Los restos de Funes fueron trasladados a San Luis, donde fue velado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de la provincia. Allí miles de personas tributaron el último homenaje al ídolo, entre ellos Diego Maradona, Ricardo Gareca, Oscar Ruggeri y Carlos Fernando Navarro Montoya. Fue enterrado en el Cementerio del Rosario de la capital provincial.

“Estoy destrozado, Juan estaba muerto por dentro, pero por fuera tenía una fortaleza increíble. Luchó hasta el último momento. Ahora hay que apoyar a Ivanna (la esposa del exfutbolista) y a Juampi (su hijo)”, sostuvo Maradona. El mejor jugador de todos los tiempos, que por entonces estaba purgando una suspensión por doping, cumplió con su palabra: tres meses después, organizó un partido homenaje en la cancha de Vélez del que participaron muchas de las figuras del fútbol argentino de ese momento. El dinero recaudado fue destinado a la familia del Búfalo.



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