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Deslumbrante concierto del pianista finlandés Joonas Ahonen en el Teatro Colón


El pianista finlandés Jonas Ahonen se presentó el viernes por la noche en el segundo concierto del Ciclo Colón Contemporáneo y deslumbró con un programa solista.

Ahonen es un pianista histriónico. Pero nada de ese histrionismo es ajeno o externo a su interpretación, ni sus movimientos, gestos o vocalizaciones mudas, que nunca interfieren con su altísima precisión.

Su apropiación y compromiso con el repertorio que toca es tan visceral que lo atraviesa emocional, física e intelectualmente. La naturalidad y espontaneidad con la que sonaron sus interpretaciones de un repertorio complejísimo, tuvo por momentos la ilusión de una improvisación, tan convincente como orgánica.

Joonas Ahonen en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza 
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

Joonas Ahonen en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

El repertorio

El programa abrió con la Suite Op.25 de Arnold Schöenberg, siguió con Peter Parker de Bernhard Gander, y cerró en la segunda parte con la monumental Sonata Concord de Charles Ives.

El concierto mostró distintas aproximaciones al tratamiento y escritura pianística, que Ahonen abordó con sus inagotables recursos, y el recorrido por los límites y posibilidades de un instrumento engañoso resultó más que atractivo.

Aunque Schönberg no era un gran pianista, podría decirse que escribió el corpus de música para piano más importante del siglo XX. El piano fue su laboratorio para experimentar sus ideas compositivas, y en el encadenamiento de danzas de la Suite (Preludio, Gavota, Musetta, Intermezzo, Menuet, Giga) encontró la manera de insertar su técnica (la Suite es la primera obra enteramente dodecafónica).

Joonas Ahonen en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza 
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

Joonas Ahonen en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

Pero es el lenguaje expresivo del compositor que está por sobre la técnica y Ahonen lo expuso muy bien. La estructura motívica se escuchó clarísima. La multiplicidad de toques para resaltar la escritura contrapuntística y las texturas más brillantes clarificó la forma.

La obra se escuchó con una vitalidad inusitada, el swing de la Giga en particular, bajo el asombroso impulso rítmico y enérgico del pianista.

El Hombre Araña

Con el virtuosismo y la destreza de un superhéroe, Ahonen lo fue en el teclado con la propuesta lúdica de Peter Parker, alter ego civil de Spider Man. La agilidad descomunal del pianista se prestó al juego de traducciones al piano de una serie de movimientos que se establecen como campos de acción en los diferentes registros del instrumento.

El compositor juega con la referencialidad ineludible en el título de la pieza, y como si hubiese un guion interno, intenta crear ilusión de vuelo, arrastre, salto, como la dramaturgia de un comic.

Más allá del guiño de Gander hacia el oyente, la obra funcionaría igualmente bien sin las referencias. Como definió Joseph Schillinger hace años, la música también es la forma y cualidades del movimiento.

Gran final

El plato fuerte de la noche fue la monumental Sonata Concord, con su  programa filosófico subyacente: Emerson, Hawthorne, los Alcott (Bronson Alcott y Louisa May Alcott) y Thoreau son los cuatro escritores evocados en cada movimiento, todos vivieron en Concord. En los extremos de los movimientos, los filósofos; y en el medio, los autores de ficción.

Joonas Ahonen, Diana Gasparini y Patricia Da Dal en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza 
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

Joonas Ahonen, Diana Gasparini y Patricia Da Dal en el ciclo Colón Contemporáneo. Foto gentileza
prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli

El primer movimiento es como un amontonamiento de pensamientos. Como la escritura de Emerson, Ives avanza por oraciones o frases en lugar de una secuencia lógica o una continuidad expresiva. Pero Ahonen unió los distintos episodios a través de las melodías o motivos, y logró una discontinuidad virtuosa.

Cerca del final del movimiento, desde el palco lateral, la viola de Diana Gasparini enunció una breve línea, opcional en la partitura. También la flauta es opcional, pero su rol y efecto es diferente al de la viola: toca el tema principal en las dos últimas páginas de la sonata que se repite sobre una progresión de acordes. Su intervención reafirma la atmósfera de misticismo en Thoreau, un movimiento algo impresionista con una sonoridad preciosa que logró Ahonen.

El tema de la flauta suele asociarse con el “tema de la fe humana”, que incluye una cita al motivo de la Quinta Sinfonía de Beethoven (recurrente en toda la sonata), y sobre el que Ives hace referencia en su ensayo sobre los Alcott.

Y es en el clima sereno de ese movimiento donde el tema se escucha completo, y se apreció la sonoridad etérea del pianista.

El talento de Ahanon no se limita a lo técnico, las tensiones en sus modulaciones expresivas en Hawthorne, una especie de Scherzo de gran complejidad textural, con las citas a marchas y músicas populares, alcanzó no sólo un gran nivel de organicidad sino una intensidad notable en la aleación de opuestos sin resolución.

La charla sobre la Sonata Concord

La pianista y performer Margarita Fernández, en diálogo con Pablo Gianera, ofreció una charla sobre la Sonata Concord en el Salón Dorado, obra que ella estrenó en Argentina en 1968.

Con sus 96 años y una lucidez loable, recordó las circunstancias del estreno, el desinterés de la crítica que no registró el evento, y la referencia ineludible a Juan Carlos Paz, clave de una época dorada de la cultura argentina.

Margarita Fernández tiene el talento de convertir una charla o conferencia en una performance atractiva e hipnótica. Lo que cuenta, su modo de decirlo y transmitirlo tienen una intensidad única.

Al mismo tiempo, la charla brindó un marco para un concierto que estableció una continuidad necesaria con la trama histórica local, y, tal vez se pueda evitar que “en la continuidad siempre se esté empezando”, como sintetizó Martín Bauer director del Ciclo.

Poco antes de que empezara el concierto, se hizo un recordatorio a Pedro García Caffi, fallecido recientemente, bajo cuya gestión se creó el Ciclo del Colón Contemporáneo.

Ficha

Segundo concierto Ciclo Colón Contemporáneo. Joonas Ahonen, piano. Invitadas Diana Gasparini, viola; Patricia Da Dalt, flauta. Teatro Colón 15 de julio

MFB



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