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El chantaje de Rusia con el gas para alejar a Europa del Este de Bruselas


Los europeos están pagando la electricidad a precios que nunca pagaron. Eso se debe, principalmente, a que el sistema de formación de precios de la electricidad usa la energía más cara entre todas las usadas, sean renovables, nuclear, carbón o gas natural. Con los precios del gas natural disparados, Europa vio salir volando su factura eléctrica. Momento perfecto para que Rusia use el gas natural como arma política.

Moscú, a quien se acusa de disparar artificialmente el precio del gas natural a través del vaciamiento de sus depósitos en Europa para alterar los mercados, está aprovechando la situación para doblar las rodillas a los gobiernos del este de Europa que se salieron de su carril para firmar acuerdos con la Unión Europea.

La primera víctima ha sido Moldavia. El pequeño país, cultural y socialmente hermano de Rumanía, está fuera de la Unión Europea y depende al 100% del suministro de gas ruso.

La compañía moldava de gas, Moldovagaz, es propiedad de Gazprom. Foto: Reuters

La compañía moldava de gas, Moldovagaz, es propiedad de Gazprom. Foto: Reuters

Gazprom, el monopolio ruso del gas, le ofrece renovar el actual contrato sólo si el gobierno moldavo reduce sus relaciones, principalmente comerciales, con los países de la Unión Europea. Moldavia intenta resistirse pero su dependencia de Gazprom es prácticamente absoluta.

Una solución de corto plazo y limitada es la compra de gas licuado a través de Polonia, que a su vez lo importa hasta sus puertos en buques. El problema para Moldavia es que lo que le suministró Polonia es insuficiente.

Nicu Popescu, el canciller moldavo, explicó en una entrevista a la cadena BBC que esa pequeña compra de gas a Polonia fue “histórica” porque “por primera vez Moldavia compró gas de un suministrador que no era el ruso Gazprom”.

gasoductos-rusia

Fue un millón de metros cúbicos pero el país necesitará mucho más si quiere quitarse de encima a Gazprom, que podría dejar de enviarle gas cualquier día porque el contrato actual acabó el pasado mes de septiembre.

La empresa rusa ya redujo el flujo, obligando al gobierno moldavo a tomar medidas. Los moldavos dicen que quieren firmar un nuevo contrato pero no quieren aceptar las condiciones políticas que exige Moscú.

Las últimas elecciones moldavas dieron como resultado la formación de un gobierno pro-europeo, que busca reducir las relaciones con Moscú y aumentarlas con su vecina Rumanía y con la Unión Europea. Rusia nunca puso condiciones a los contratos de gas mientras gobernaba el partido favorable a las relaciones con Moscú.

Moldavia cree que puede zafarse de la presión rusa y el canciller Popescu dijo en la entrevista que su país no se “arrodillará ante Moscú” y que dirá “no al chantaje ruso”.

Pero no sólo importaba hasta ahora el 100% de su gas a Gazprom, sino que la compañía moldava de gas, Moldovagaz, es propiedad de Gazprom y el 80% de la electricidad de Moldavia se genera en una planta eléctrica situada en el TransDniester, la región oficialmente moldava pero en la práctica independiente gracias al apoyo ruso. Moscú podría cortar el suministro eléctrico a Moldavia en cualquier momento.

Rusia niega​

Rusia, como ha hecho siempre en los últimos años, niega que esté usando los suministros energéticos como arma política.

Vladimir Putin niega usar el gas como arma politica. Foto: AP

Vladimir Putin niega usar el gas como arma politica. Foto: AP

Ucrania es otro de los países de Europa del este que puede volver a verse en esa situación, como le ocurrió hace una década, en una crisis que provocó que cesara el flujo de gas ruso hacia Europa. Como Rusia imponía condiciones que Ucrania no quería aceptar, los rusos redujeron el flujo de gas a Europa a través de Ucrania.

Era suficiente para cumplir con sus compromisos con los países de la Unión Europea pero no para que Ucrania se quedara una parte, como siempre hacía cumpliendo los contratos. Como Ucrania siguió quedándose una parte Rusia detuvo el flujo. Al cerrar el grifo dejó a más de la mitad de Europa sin gas en pleno invierno.

Alemania decidió entonces impulsar la construcción del gasoducto Nordstream II, que ya une territorio ruso y alemán bajo las aguas del Mar Báltico y que entrará en funcionamiento en semanas o meses.

Ese gasoducto permite a Rusia enviar gas a Europa occidental sin tener que transitar países como Ucrania, Bielorrusia o Polonia, a los que tendrá a su merced mientras la Unión Europea no encuentre otra forma de suministrarles gas. Los precios actuales hacen imposible esas alternativas.

Bruselas, especial

ap​



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