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el conflicto mapuche, un ladrillo caliente que heredará el próximo gobierno


Todavía nadie sabe quién asumirá la presidencia de Chile cuando termine el mandato de Sebastián Piñera, en marzo del año que viene. Pero sí está claro que, quien sea el que tome las riendas, tendrá una lista de temas urgentes para enfrentar.

Entre ellos, el conflicto con los mapuches en el sur del país, que escaló en los últimos meses con una violencia que dejó varios muertos y obligó a decretar una militarización que podría extenderse más de lo previsto.

La violencia que se desató en la Araucanía, en el sur del país, y que llevó al gobierno de Piñera a desplegar militares en la región, fue uno de los argumentos del candidato de extrema derecha José Antonio Kast para defender su política de “mano dura” contra el «terrorismo» en el sur, la delincuencia y el vandalismo.

Y aunque otros candidatos no hicieron de este tema un eje de sus campañas, no podrán darle la espalda en un eventual escenario de segunda vuelta.

Familias mapuches en el funeral de un joven baleado por la policía en julio pasado, en Lumaco, en la zona de la Araucanía en Chile. Foto: REUTERS

Familias mapuches en el funeral de un joven baleado por la policía en julio pasado, en Lumaco, en la zona de la Araucanía en Chile. Foto: REUTERS

Tierras en disputa

El pueblo mapuche es la etnia indígena más numerosa de Chile y reclama “tierras ancestrales” que fueron ocupadas a la fuerza por el Estado chileno a fines del siglo XIX y que ahora pertenecen en su mayoría a empresas forestales, propiedad de los grupos económicos más poderosos del país (y de América del Sur).

Varias zonas del sur del país fueron escenario en los últimos meses de ataques e incendios a maquinaria agrícola y propiedades, cortes de rutas y tiroteos que terminaron con al menos dos muertos.

Y, desde el homicidio del joven mapuche Camilo Catrillanca en 2018 a manos de Carabineros (la Policía militarizada), la confianza entre comunidades e instituciones se quebró.

Desde el mes pasado, el conflicto se agudizó con nuevos incendios a propiedades y vehículos por parte de grupos indígenas, y una fuerte reacción de las fuerzas de seguridad.

Los enfrentamientos dejaron dos mapuches muertos y un clima de extrema tensión. Tanta, que Piñera decretó el 12 de octubre el estado de excepción y la militarización de la zona de la Araucanía.

El presidente Sebastián Piñera decretó el estado de excepción y envió militares a controlar la zona de la Araucanía, en el sur de Chile. Foto: EFE

El presidente Sebastián Piñera decretó el estado de excepción y envió militares a controlar la zona de la Araucanía, en el sur de Chile. Foto: EFE

Desde entonces, más de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas están desplegadas allí para reforzar la tarea de la policía. Pero el conflicto no cede y, según advierten analistas políticos, habrá que tomar otras medidas para evitar que la situación termine en nuevos enfrentamientos y represión.

Para muchos analistas, será clave que el futuro gobierno establezca algún canal de diálogo.

“Ningún gobierno hasta ahora ha podido solucionar el conflicto mapuche. No es un problema fácil, sin dudas, pero no hubo un deseo de los políticos de ponerle fin”, interpreta el politólogo Kenneth Bunker, director de la consultora Tres Quintos.

Según explicó a Clarín, el envío de más militares no resuelve el problema. “Lo que se necesita allí son medidas extraordinarias”, enfatiza. Pero por ahora nadie parece tener muy en claro cuáles serían esas acciones.

Algunos analistas apuestan algunas fichas a la Convención Constituyente que desde mitad de este año está redactando una nueva Carta Magna, que reemplace la que está vigente hoy, heredada del régimen de Augusto Pinochet.

La posibilidad de declarar la “plurinacionalidad” que dé más visibilidad y protagonismo a los pueblos indígenas podría ser una solución.

El padre del mapuche Camilo Catrillanca, asesinado en 2018, habla con un carabinero en durante un operativo de la policía militarizada en enero pasado. Foto: EFE

El padre del mapuche Camilo Catrillanca, asesinado en 2018, habla con un carabinero en durante un operativo de la policía militarizada en enero pasado. Foto: EFE

Dentro mismo del movimiento mapuche existe un debate sobre cómo lograr la autonomía territorial. Algunos, representados en la Convención Constitucional, llaman a definir el carácter del Estado chileno como plurinacional, un paso que daría un reconocimiento negado por más de 200 años a los pueblos originarios que habitaban el territorio hace siglos, señalaron analistas consultados por la agencia EFE.

Otros apuestan por una “lucha por la liberación nacional”, entre ellos la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), una de las organizaciones fundamentales para la movilización mapuche desde los años 90 y que ha reivindicado multitud de ataques violentos en la zona.

Aunque el vocero de la CAM, Héctor Llaitul, expresó varias veces su disposición al diálogo, otras organizaciones más radicales lo rechazan.

Para dialogar hay que dar garantías, señaló a la agencia EFE Verónica Figueroa Huencho, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, y remarcó la necesidad de desmilitarizar el territorio mapuche.

Según Figueroa, también mapuche, el espacio constituyente «se transforma en una garantía de reconocimiento», pero no implica un diálogo «automático» si no se produce un acompañamiento de parte de las autoridades.

Este será otro de los grandes retos del próximo gobierno. Pero todavía falta un largo camino para que el futuro presidente asuma sus funciones. Hasta entonces, se imponen la incertidumbre y el temor a más violencia.

Santiago, enviada especial



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