domingo, enero 23Adrogue - Buenos Aires - Argentina

el gran dilema de Sebastián Battaglia, más allá de los refuerzos



Mientras el coronavirus hace lo suyo y va diezmando el plantel para el trabajo diario de Boca, y en tanto el mercado de pases (extenso, hasta el final de mes) se desarrolla con negociaciones abiertas, en la mente de Sebastián Battaglia hay más de un tema a resolver. Pero uno de ellos no tiene que ver con un apellido, sino con qué fisonomía buscará darle a su equipo en 2022.

Hasta acá, el trabajo del DT -campeón de la Copa Argentina – convivió entre buenos pasajes de fútbol con juveniles, con regulares participaciones con los experimentados, con malos partidos en cruces decisivos y con un ritmo cambiante. Aunque casi siempre – solo en tres ocasiones no lo utilizó- con un sistema táctico que necesitó de un «conductor». Lo fue de a ratos Cardona, en otros tantos Aaron Molinas, y en menor medida Toto Salvio, en una novedosa posición para él.

Ya sin el colombiano en el plantel, la primera resolución a tomar por el DT tendrá que ver con el dibujo para su equipo. Flexible, claro. No atado a una regla y adaptable a distintos escenarios. Pero un esquema al fin. ¿Cuál será?

El 4-3-3 con el que inició no le dio resultado. El 4-4-2 con el que fue a Liniers ante Vélez, tampoco. Lo poco que Boca jugó bien fue con un enlace. ¿Puede ahora ser Molinas esa pieza que le falta? Si no es él, ¿llegará alguien desde afuera para asumir esa responsabilidad? Solo el peruano Christian Cueva y más de un ofrecimiento que por ahora se descarta aparecen como alternativas en ese sitio, aunque de diferentes características.

Con Almendra y Juan Ramírez por fin plenos después de la pretemporada, más Campuzano o Alan Varela en el corazón del círculo central, el mediocampo «ideal» parece estar resuelto. Incluso allí sobran variantes como Rodrigo Montes, Cristian Medina y hasta Pulpo González. El uruguayo Agustín Canobbio, de Peñarol, es el único de ese puesto que se especuló en el mercado de pases, pero Boca aun no movió fichas por él. Lo de Pol Fernández es algo que se piensa para junio.

Así, para el entrenador suena tentador volver a intentar imponer su 4-3-3 original pero con una mitad de la cancha con más elaboración de juego, con dos laterales (Advíncula y Fabra) con vocación ofensiva y un tridente que puede no constar de dos extremos. Dentro de las opciones del técnico está poner a Salvio como un jugador «suelto» para juntar luego a Villa, Zeballos o Briasco con el delantero de turno. Sea Orsini -también puede jugar de segunda punta – o Luis Vázquez.

Los amistosos frente a Universidad de Chile y Colo Colo, en La Plata, servirán para comenzar a perfilar la idea del DT, más allá de los intérpretes con los que cuente al finalizar la ventana de transferencias. Y con esos juegos como ensayos para sacar conclusiones, tal vez se termine de pulir un mercado de pases que por ahora solo fijó como prioridades un marcador central (están cerrando la compra de Nicolás Figal) y la de un centrodelantero, sea o no Benedetto. 



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