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Exitoso debut de Ricardo Arjona en Movistar Arena, con hits, temas nuevos y polémicas declaraciones


Reconocido experto acerca del universo femenino, Ricardo Arjona anoche viernes realizó de manera exitosa el primero de los siete conciertos con localidades agotadas en el estadio Movistar Arena.

Sus principales compinches fueron mujeres entre los treinta y cuarenta y pico de años, además de una ínfima presencia de varones, que claramente oficiaban de acompañantes de sus parejas.

Ellas lucían muy llamativas para la ocasión: vestimentas modernas, mucho rouge en sus labios y perfumes diversos, cuya función fue aromatizar la noche en la que el afamado cantante anfitrión invitó a un gran banquete musical desde lo sentimental.

Como es habitual en sus grandes giras, la puesta de Arjona fue un verdadero despliegue de producción. Foto: Martín Bonetto.

Como es habitual en sus grandes giras, la puesta de Arjona fue un verdadero despliegue de producción. Foto: Martín Bonetto.

La última vez que el guatemalteco había pisado suelo argentino fue en el año 2018, en el Campo Argentino de Polo. Luego sucedió la pandemia, que fue fundamental para el nacimiento de su álbum Blanco y Negro, cuya última parte apareció a finales del año pasado, y que grabó en los míticos estudios de Abbey Road, en Inglaterra.

La antesala

El comienzo del recital estaba anunciado para las 21.30 horas, sin embargo se demoró tan solo 16 minutos. Mucho antes, una DJ se encargó de precalentar el ambiente con un largo set de canciones que incluyó a los cuatro fantásticos de Liverpool y los Rolling Stones, llegando a música bailable de los años ’80 e incluyendo canciones de Daft Punk y Bruno Mars, entre otros. Por ese entonces, las fanáticas ya estaban todas de pie, moviendo sus cuerpos con notoria ansiedad.

Las fans de Ricardo Arjona, con carteles y peluches. Foto: Martín Bonetto.

Las fans de Ricardo Arjona, con carteles y peluches. Foto: Martín Bonetto.

Las cámaras enfocaban a diversas filas del público en distintos lugares del Movistar Arena. Todas querían saludar y verse en las dos pantallas laterales enormes que colgaban a ambos costados del escenario. Entre los famosos, Claudia Villafañe y Guido Kaczka.

Una de las dos pelotas gigantes que entretuvieron al público antes del inicio del show de Arjona. Foto. Martín Bonetto.

Una de las dos pelotas gigantes que entretuvieron al público antes del inicio del show de Arjona. Foto. Martín Bonetto.

De pronto aparecieron dos pelotas gigantes que recorrieron, de punta a punta y de mano en mano, el campo entero, como otra propuesta de entretenimiento previo a la frutilla del postre: el gran concierto que se avecinaba.

El arranque

El escenario y su puesta fue todo un lujo: en el fondo, un telón con imágenes nítidas en blanco y negro, que acompañaron, canción tras canción, el significado de las letras de manera representativa e inteligente. Mujeres, parejas, casamientos fallidos, naturaleza y amores prohibidos o no tanto.

Ricardo Arjona cantó sus hits, temas de su último disco y también opinó sobre temas de actualidad. Foto: Martín Bonetto.

Ricardo Arjona cantó sus hits, temas de su último disco y también opinó sobre temas de actualidad. Foto: Martín Bonetto.

Un piano negro de cola en el centro, con un candelabro en uno de sus costados. En ambos laterales había dos columnas que representaban a tres balcones. Desde allí se lucieron tanto trompetistas como el baterista en distintas situaciones.

De alguna manera, representaba edificios de una ciudad donde había uno de fondo en el que sobresalía la frase «Condominio Blanco y Negro», y sobre una azotea lindera aparecía un cartel iluminado con la imagen de Ricardo.

Primeramente, las pantallas laterales difundieron un video del cantautor junto a sus músicos tocando un rock durante la grabación en Londres. Acto seguido, apareció la genial banda que secundó durante casi dos horas y media al reconocido vocalista, que empezó su carrera cantando en la peatonal de Florida, en el microcentro porteño.

Del lado izquierdo, dos coristas, una con trenzas en su cabello, la otra con larga cabellera rubia. Estaban acompañadas por los instrumentos de viento, que fueron un punto alto a lo largo de todo el recital, en cada intervención que tuvieron. A la diestra estaban el bajista, los guitarristas y el violinista. El piano, por su parte, era tocado por un elegante músico que llevaba puesto un sombrero de ala ancha.

espectáculos
La vista general del impresionante show de Ricardo Arjona en Movistar Arena. Foto: Martín Bonetto.

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La vista general del impresionante show de Ricardo Arjona en Movistar Arena. Foto: Martín Bonetto.

Tras una introducción de sonido power, que reflejó con claridad el talento de toda la troupe musical, Ricardo Arjona irrumpió sobre el escenario. De figura atlética, lucía bien canchero, con una llamativa chaqueta negra larga con muchos botones y unos pantalones anchos modernos, que le llegaban por arriba de los tobillos, además de lucir zapatillas negras con cordones blancos.

Al principio cantó sobre la cola del piano, para luego bajar por una escalera improvisada con cajas de sonidos, como si se tratara de un estudio de grabación real. El tablón por donde se instaló el resto del show era cuadrillé blanco y negro, o sea todo al tono del nombre de su última placa.

“Si yo fuera”, del disco Historias, marcó el arranque, y su letra generó euforia entre la muchedumbre que lo filmaba todo con sus celulares en lo alto, además de corear sin cesar.

Después llegó el estreno de Morir por vivir, de Blanco y Negro, y Ella, perteneciente a Circo Soledad, su penúltimo trabajo discográfico, y con el cual empezó a agitar a su gente con un llamado concreto: “¡Cante, Argentina!”, lanzó con ímpetu.

Algunas palabras

Ricardo Arjona comentó, en pleno show: "En el tiempo de pandemia aparecieron 32 géneros y hubo gente que cambió vocales de las palabras: ‘Buenas noches a todes’, debería decir". Foto: Martin Bonetto.

Ricardo Arjona comentó, en pleno show: «En el tiempo de pandemia aparecieron 32 géneros y hubo gente que cambió vocales de las palabras: ‘Buenas noches a todes’, debería decir». Foto: Martin Bonetto.

De inmediato se produjo la primera vez que Arjona planteó una de sus ideas a su público, en referencia al tiempo pandémico que nos tocó atravesar en los últimos años.

“Ha pasado mucho tiempo. El mundo se volvió más loco de lo que era. Las cosas funcionaron de manera extrema. Nos encerraron. Nos pusieron al celular. Nos hicimos más ateos”, recalcó.

Y agregó, entre seriedad y chiste que “en el tiempo de no hacer nada aparecieron 32 géneros. Apareció gente que fracasó pero hoy es coach. Hubo gente que cambió vocales de las palabras: ‘Buenas noches a todes’, debería decir. Otros aparecieron preguntando por qué las mujeres ganan menos que los hombres. Ahora bien, lo importante es que estoy feliz de estar aquí de nuevo,¡ bienvenidos!”.

Casi sin respiro llegó una catarata de canciones, que fueron acompañadas en todo momento por las voces de sus fanáticas. Habían pasado Hongos, Apnea y El amor. Entonces pidió por un «piquito» para él, agitando a las mujeres que le lanzaban besos por doquier desde las primeras filas.

Arjona miraba a sus admiradores a los ojos, cada canción parecía sentirla y de algún modo teatralizaba a todas con gestos, movimientos de sus manos y hombros, siempre con la mirada fija a quienes estaban allí festejándolo.

Para el tema Acompáñame a estar solo, de nuevo arremetió con un concepto referente al tipo de hombre que le gusta a la mujer: “A veces se necesita a un embustero, que es el mismo que te mintió. A ver, las mujeres aceptan cualquier cosa pero no les gusta que les mientan. Pero si hacen memoria del muchacho que tanto les gustó y lo piensan bien, saben que lo que les decía era mentira. Eso de dar crédito a los hombres y sus mentiras… Y se produce un silencio social. ¡Yo solo me defiendo!”, ironizó.

El remate llegó con una comparación: habló sobre un hombre contando a su mujer que estaba de viaje, pero en dos versiones diferentes: la primera, comentándole que la estaba pasando genial y la segunda que nada tenía que ver el lugar con otros tiempos: sin noche ni nada “porque a ellas les gusta que nos vaya jodido cuando estás fuera de casa”, expresó.

Para Si el norte fuera sur, sus músicos retronaron por un instante a una semblanza rockera, pero no tardaron demasiado a retornar a la clásica balada que tanta satisfacción la trajo en su trayectoria el vocalista nacido en Centroamérica.

En las pantallas laterales se podía observar el sudor recorriendo el rostro de Arjona, entre luces violetas y azules que lo alumbraban como figura central de la noche.

En consecuencia, se sacó la chaqueta y se quedó con un chalequito abotonado y sin mangas, sobre una remera negra ajustada que denotaba con claridad sus dotes con los fierros del gimnasio: los músculos de sus brazos bien marcados. Ante esa impactante imagen, los piropos femeninos retumbaron a lo largo y ancho de todo el estadio.

Marta fue otro de los temas más coreados, quizás porque es consecuente con el inicio de su carrera y una de sus primeras letras que sin duda ganó el corazón de su público local, pues trata de su vida cuando cantaba como artista callejero en Buenos Aires y conoció a una trabajadora sexual pilla, de quien supuestamente se enamoró, según cuenta la letra.

No dejó de lado los hits

A lo largo de la primera noche de una maratón de conciertos que aún le resta por realizar, el músico no dejó de lado sus hits batalladores tales como Dime que no, Historia de taxi (entre la salsa y el pop, con los timbales como grandes protagonistas), Señora de las 4 décadas o Te quiero.

A su vez, y casi cerca del final, se produjo un momento íntimo: Ricardo retomó su guitarrón acústico para interpretar otras canciones reconocidas de su repertorio: Hay amores, Desnuda y Minutos, entre otras. Para enganchar una con la otra, se puso pedigüeño ante los suyos: “¿Estamos, ya?” dijo para que lo ovacionen y pidan más y más.

Minutos más tarde llegó una de los tramos divertidos del show. Fue cuando invitó a su guitarrista estadounidense Luisito para entonar Te conozco. “Un gringo cantando una canción en español sin saber hablar español, encima una ranchera”, esbozó una sonrisa el vocalista estrella, hasta que a mitad del tema sumó su voz para hacer dueto con su compañero de escenario.

Hasta que llegó la última gran declaración de la noche, que de nuevo tuvo que ver con un papel de víctima entre broma y seriedad: “Las cosas se nos puso difícil a los hombres. En los ’90 teníamos poder y lo perdimos. Ahora estamos en el último escalón social por debajo de las mascotas«.

Y prosiguió: «Para las mujeres existen dos clases de hombres: el que les gusta y el que no les gusta. Y por lo general a ella le gusta el que se acerca y le dice que ‘existen veinticinco maneras de sacarte el vestido’. Enseguida ella se mete al chat en su celular para contarles a sus amigas que conoció a un tipo salvaje pero a la vez tierno. Ahora bien, si no le gusta el tipo, enseguida llama al 911”, remató y consiguió las carcajadas de la multitud.

Eso dio pie a la canción Desnúdate, fuertemente aclamada por la integridad de sus fans.

Fuiste tú y Mujeres resultaron ser el gran remate del primer reencuentro en Buenos Aires con su fervoroso público femenino, que nunca conoció su butaca de turno, pues se la pasó parada sin perder lujo de detalles acerca de lo que cantaba, ironizaba o gesticulaba ese gran amor platónico llamado Ricardo Arjona, un consagrado cantante que sabe mejor que nadie sobre conquistas femeninas.

MFB



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