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Franco Armani, la muralla que buscó Gallardo para cerrar el arco de un equipo histórico


Le dicen “Pulpo”. Y él le da la razón a quien le puso ese apodo. Es que saca sus brazos como tentáculos para evitar goles. Una vez más, como en sus mejores tiempos, Franco Armani fue determinante para otro título de River dado su muy buen nivel en el torneo, en el que apareció en momentos claves, cuando su equipo lo necesitó.

En las últimas dos salidas como visitante, Armani fue clave. Ante Platense, para sostener la victoria 1-0 en Vicente López y contra Estudiantes en La Plata para evitar la derrota y dejar el partido en tablas para que River sumara un punto importante. En ambos encuentros Armani fue figura con atajadas claves.

Lo mismo que en la noche de la consagración. Al minuto, Enzo Copetti tuvo un mano a mano que el arquero tapó con solvencia. El casildense tuvo un rendimiento regular en el torneo, en el que solo faltó cuando fue convocado a la Selección. De hecho, los números lo avalan. Fue la valla menos vencida, algo que generalmente no sucedía en los torneos locales con River.

Armani estuvo en modo Armani en este campeonato. E hizo recordar las grandes atajadas que tuvo en la Copa Libertadores 2018, en las finales con Boca, las semifinales con Gremio, los cuartos con Independiente y los octavos con Racing. En toda esa Copa, el arquero fue importante para que River pudiera consagrarse, como también lo había sido en la final de la Supercopa en Mendoza ante Boca, en la que fue figura del partido.

Armani llegó a River a principios de 2018 y por sus grandes actuaciones se ganó un lugar en el Mundial de Rusia y desde ahí quedó como integrante de la Selección en cada convocatoria. Si bien este año perdió el puesto con “Dibu” Martínez, Franco es una fija para Scaloni.

Para Armani fue un año especial el 2021. Más allá de haber conseguido su sexto título con el club de Núñez, hace poco fue papá de un varón, junto a su mujer, la modelo colombiana Daniela Rendón. Y, además, fue campeón de América con la Selección argentina.

Ahora, se dio el gusto de volver a festejar en el Monumental y con el club del que es hincha desde chiquito, cuando su hermano Leandro lo reventaba a pelotazos contra el portón del garaje de la casa en la que vivían en Casilda y Franco ponía las manos a puro reflejo. O cuando se tiraba a la pileta para atajar una pelota, simulando ser el “Mono” Burgos, su ídolo de la infancia, al igual que Sergio Goycochea. También, usaba un buzo verde por el “Pato Fillol.



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