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Gimnasia dejó pasar la oportunidad de ser puntero y empató ante Colón



Gimnasia lo sabía desde antes de jugar ante este Colón que pretende ser nuevo desde la llegada de Sergio Rondina como entrenador (debutó en esta cita en La Plata): la punta, al menos por un rato (hasta que jugara Newell’s) estaba a un triunfo. Y en el estadio de El Bosque habitaba esa expectativa. Desde los costados y en la voluntad de búsqueda del equipo de Néstor Gorosito. Por eso, el reparto de ceros dejó con una sensación de desencanto a toda la feligresía del Lobo.

Fue más el equipo local en el primer tiempo. Más activo, tuvo más la pelota (el 58% del tiempo), se interesó por generar juego. Pero le faltó quizá lo más importante: profundidad y contundencia. De hecho, la llegada más clara fue un remate de Cristian Bernardi, a los 25, que pasó muy cerca del ángulo izquierdo del arquero Rodrigo Rey.

Otro detalle que hizo al partido similar a la tarde gris, como apocada, fue la falta de ritmo. Los dos equipos se destacaron más en la interrupción de lo creativo del adversario que de su propio deseo de llegar al gol. Dicho de otro modo: ninguno de los dos, en esa etapa inicial, quiso arriesgar.

Se mostró más decidido Gimnasia en la segunda mitad. Como si hubiera tomado impulso en el entretiempo. Fue valioso el ingreso de Benjamín Domínguez, quien a pura gambeta generó espacios sobre la izquierda del ataque local. Siguió con la pelota en su poder y con su pretensión de victoria muy visible. Faltaba el gol.

Pero este segundo tiempo tuvo una jugada clave, decisiva, con el suspenso y el VAR incluidos. Diecinueve minutos, jugada rápida por la izquierda pelota al área recepción de Eric Ramírez, infracción (discutida) de Julián Chicco y penal. Pero no. Desde Ezeiza, Silvio Trucco observó algo raro antes del penal. Y tenía razón: había un off side mínimo del jugador de Gimnasia. Un pie, un pie y medio que evitaron el penal, tras casi seis minutos de indecisión.

Continuó yendo el equipo de Gorosito, con más intensidad que lucidez. No logró desmantelar el armado defensivo de Colón -sostenido en última instancia por Ignacio Chicco- y casi lo pierde, ya sobre la hora, en una aparición de Ramón Abila. SI hubiera sucedido, habría sido una injusticia. Gimnasia merecía bastante más que ese desenlace que no fue.



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