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Horacio Rodríguez Larreta busca correrse, pero el ala dura y la UCR le pasan facturas


Pasadas las legislativas del domingo, Horacio Rodríguez Larreta volvió a concentrar sus actividades en la agenda de gestión de la Ciudad con el propósito de dejar por un tiempo en suspenso las disputas electorales, aun cuando no se detendrá en sus aspiraciones presidenciales de cara a 2023. La necesidad de “conservar la unidad” en Juntos por el Cambio y el escenario social y económico inquietante empujaron la decisión de bajar un cambio en su estrategia de proyección nacional.

El jefe de Gobierno porteño asistió el lunes a la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio en un predio de eventos en Palermo: lo tomó como una suerte de cierre de la etapa electoral. Se fue de ese encuentro sin hablar públicamente, y lo hizo al día siguiente cuando anunció en el colegio Lafinur las nuevas medidas sanitarias para las escuelas.

Me preocupa la reacción del Gobierno. Lo primero que tienen que hacer es aceptar la derrota para cambiar el rumbo”, aprovechó para criticar la reacción de Alberto Fernández ante los resultados de la elección.

“Ahora hay que bajar el perfil para mantener la unidad. Y la situación social y económica no está para terminar una elección y enseguida ponerse el traje de candidato para 2023”, resumieron en la sede porteña de la calle Uspallata las motivaciones de la nueva estrategia para esta etapa, en la que Rodríguez Larreta se mostrará cada día con una actividad de gestión. Este miércoles encabezará un acto por los cinco años de la sanción de la ley para crear la Policía de la Ciudad.

Escapada a Europa

A fin de mes viajará a Madrid y a Londres para “promover la economía del visitante” -turismo, estudiantes y nómades digitales- en la Ciudad y presentar la política de incentivos fiscales para la construcción de residencias universitarias y la reconversión del micro y macrocentro porteño. Y en los próximos días se definirán las incorporaciones de Jorge Macri y Gustavo Ferrari al Gabinete.

Rodríguez Larreta buscó capitalizar los resultados del domingo, en especial los de su distrito y la provincia de Buenos Aires, en los que impulsó como candidatos a María Eugenia Vidal y a Diego Santilli. Desde otros sectores de Juntos por el Cambio e incluso del PRO relativizaron la magnitud de esos triunfos y hubo reproches cruzados por el formato de la celebración en el búnker de Costa Salguero.

Desde el ala dura del PRO pasaron factura por haber conseguido en la Capital siete bancas (ponía en juego 10), luego de que uno de los argumentos para imponer la candidatura de Vidal era que ante esa vara tan alta sería la mejor candidata para intentar sostener la representación en la Cámara de Diputados. Con el 47% puesto, un sector contrapuso que Patricia Bullrich hubiera sacado más votos en detrimento de la boleta de Javier Milei. En la Provincia reprocharon el retroceso en el Senado.

Es contrafáctico, incomprobable. En la Ciudad retuvimos casi toda la suma de las tres listas en las PASO y eso es un mérito, porque no es automático”, replicaron los estrategas de la campaña de Vidal. “Milei expresó un clima de época de desencanto con la política más que nuestro voto duro”, agregaron, con el fundamento de que mantuvieron porcentajes altos en las comunas 2, 13 y 14, bastiones del PRO.

Para el sector intransigente -representado por Mauricio Macri, Bullrich y Miguel Pichetto- los 17 puntos de Milei -también los 7,5 de José Luis Espert en Buenos Aires- y el discurso más confrontativo de Vidal en la campaña confirmó que esa estrategia se impuso sobre la “moderación” que postulaba Rodríguez Larreta. “El medio ya no existe, lo que creció y nos sacó votos está en el extremo”, advirtieron.

Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta, este lunes, en la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio. 
Foto Juan Manuel Foglia

Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta, este lunes, en la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio.
Foto Juan Manuel Foglia

Cerca del jefe de Gobierno porteño lo desestimaron: “Hay que hablarle a la porción mayoritaria de la sociedad, tanto al centro como hacia visiones más promercado. Las dos visiones se encuentran en el imperativo de crecer y generar trabajo y la mayoría se a construir va por ahí”. De cualquier modo Rodríguez Larreta procurará que esas discusiones queden para más adelante.

La pata radical

También en el radicalismo pulsearon por capitalizar los resultados del domingo, con los triunfos en las provincias que gobiernan (Alfredo Cornejo en Mendoza y los candidatos de Gustavo Valdés en Corrientes y Gerardo Morales en Jujuy) y otros resonantes como Santa Fe y La Pampa. “El problema es que el aparato del PRO en CABA es más potente que cualquiera”, hicieron notar los referentes de la UCR cierto malestar por el protagonismo de Rodríguez Larreta en la noche del triunfo opositor.

«Se equivocó en el armado. Con Facundo (Manes) como cabeza de lista ganábamos por seis puntos», lanzó uno de los principales dirigentes, con la hipótesis de que el neurólogo hubiese retenido la totalidad de los votos de las PASO y crecido más que Santilli.

Sobre la elección de Milei algunos radicales lo consideraron positivo para poner en agenda discusiones como la reforma laboral o la presión impositiva, aunque rechazan una eventual confluencia con el economista liberal. Los elogios y las palabras de Macri en ese sentido las interpretaron como una estrategia del ex presidente para sostener centralidad en la coalición, al dejar abierta la posibilidad de una alianza con Milei para él volver a competir en 2023.

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