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Julio Lamas, la eminencia que dejó el básquet para acompañar el proyecto de Abel Balbo en Central Córdoba


Tres derrotas en las primeras seis fechas de la Liga Profesional y algunas diferencias con la dirigencia de Central Córdoba de Santiago del Estero motivaron la renuncia de Sergio Rondina hace poco más de dos semanas y llevaron a los popes del Ferroviario a buscar un nuevo timonel. La elección generó sorpresa tanto por el nombre del director técnico, Abel Balbo, como por el de su principal asistente, Julio Lamas. El exentrenador del seleccionado argentino de básquetbol no será el primer hombre que experimentará el salto al fútbol desde otra disciplina.

“No tengo la intención de sumarme al fútbol, no es mi plan. Fue un ofrecimiento de Abel, que me pidió que formara parte de su cuerpo técnico para ayudar en la organización. Yo no sé de fútbol, no estoy a la altura, pero puede pasar que me integre a su equipo si se termina concretando. Es una opción, no es un hecho. Me gustan sus ideas, su persona”, había asegurado Lamas en una charla con estudiantes de periodismo deportivo el 11 de abril, apenas un par de días antes de anunciar su retiro como entrenador de básquet.

Ciento tres días más tarde, el hombre que llevó al seleccionado al cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se sentará por primera vez en el banco de suplentes de una cancha de fútbol: será este sábado a las 20.30, cuando Central Córdoba, que está a solo un punto de los puestos de descenso, reciba a Racing en el Madre de Ciudades por la 10ª fecha de la Liga. El martes ya estuvo en la platea del estadio Ciudad de Vicente López, donde el conjunto santiagueño, conducido interinamente por Adrián Adrover, perdió 2 a 0 con Platense.

El último trabajo de Julio Lamas en el básquetbol fue como entrenador del seleccionado de Japón. (Foto: Brian Snyder / Reuters)

El último trabajo de Julio Lamas en el básquetbol fue como entrenador del seleccionado de Japón. (Foto: Brian Snyder / Reuters)

“Julio Lamas no necesita presentación. Va a estar para la gestión del cuerpo técnico, va a ser mi colaborador en la gestión del grupo. Tiene una trayectoria enorme a nivel mundial y es un profesional de altísimo nivel”, explicó Balbo el jueves en su primera conferencia de prensa junto a su cuerpo técnico. El exdelantero del seleccionado argentino tampoco puede presumir de un extenso currículum, puesto que solo estuvo 21 días a cargo del plantel del Treviso de la Serie B italiana en 2009 y dirigió 10 partidos al Arezzo de la serie D entre junio y octubre de 2012.

La enorme trayectoria de Lamas a la que hizo referencia Balbo está fuera de discusión. Condujo al seleccionado nacional en dos ciclos (1997-1999 y 2011-2014) y también tuvo a su cargo al seleccionado japonés entre 2017 y 2021; se desempeño durante 20 años en la Liga Nacional, en la que obtuvo títulos con San Lorenzo, Libertad de Sunchales, Boca y Ben Hur de Rafaela; y trabajó en España en equipos de primera línea como Real Madrid y Tau Cerámica. Habrá que ver de cuánto le sirve ello para esta nueva experiencia en el impiadoso fútbol argentino.

El caso Holan​

Un camino similar recorrió Ariel Holan, aunque su deporte-madre fue el hockey sobre césped. Comenzó su trayectoria como entrenador a principios de la década de 1980 en Sociedad Alemana de Gimnasia de Lomas de Zamora, trabajó en Banfield y también condujo al seleccionado femenino de Uruguay, con el que logró la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 (en las semifinales, perdió 7 a 0 con Las Leonas).

Tras esa experiencia, de la que pasaron casi dos décadas, Holan comenzó su experiencia en el fútbol, primero como ayudante de campo de Jorge Burruchaga en sus pasos por Arsenal, Estudiantes e Independiente; y luego junto a Matías Almeyda en River (consiguió el ascenso desde la B Nacional) y en Banfield. Pese a ello, cada vez que se lo mencionaba, se lo seguía asociando con la disciplina del palo y la bocha.

Tras desvincularse de Banfield, donde también era técnico de la Reserva, fue elegido por Defensa y Justicia para reemplazar en junio de 2015 a José Turu Flores, que solo había conducido cinco partidos (cuatro derrotas y un empate) a un conjunto que estaba disputando su primera temporada en la máxima categoría del fútbol argentino y miraba con temor la tabla de promedios.

“Dirigir acá es el fruto de muchos años de preparación. La transición entre el hockey y el fútbol ya lleva 12 años. Le pido a la gente que confíe en nosotros. Vamos a dar todo lo que tenemos y buscaremos armar un equipo competitivo y eficaz”, dijo al ser presentado en el predio de Bosques el 12 de junio. Los recelos y el escepticismo lo sobrevolaban y parecía necesario ahuyentarlos ratificando la pertenencia a ese universo que muchos le negaban.

Ariel Holan hizo su primera experiencia como entrenador de fútbol en Defensa y Justicia.

Ariel Holan hizo su primera experiencia como entrenador de fútbol en Defensa y Justicia.

La desconfianza comenzó a evaporarse como casi siempre: de la mano de los resultados. Tras debutar con un empate 0 a 0 con Huracán en Parque de los Patricios, el Halcón superó 2 a 1 a Nueva Chicago y así cortó una racha de 12 partidos sin triunfos. A esa victoria le siguieron otras dos frente a Lanús y River. Así comenzó un ciclo que tuvo como punto culminante la primera clasificación de Defensa a un torneo internacional: la Copa Sudamericana 2017.

La carrera de Holan siguió con su exitoso paso por Independiente, con el que conquistó la Copa Sudamericana 2017 y la Suruga Bank del año siguiente, y con su primera experiencia en Universidad Católica de Chile, también con una consagración: el certamen doméstico de 2020. Luego no tuvo tanto suceso en el Santos brasileño, en el León mexicano ni en su segundo desembarco en la Católica.

El caso Velasco

Si bien nunca se sentó en un banco de suplentes, también tuvo su romance con el fútbol una leyenda del vóleibol, Julio Velasco, elegido en 2000 por la Federación Internacional de Voleibol como el mejor entrenador del siglo XX junto al estadounidense Doug Beal y al japonés Yoshida Matsudaira.

Como la mayoría de los niños argentinos, Velasco había pateado una pelota durante su infancia en su La Plata natal. Incluso había llegado hasta la novena división de Estudiantes antes de decantarse por el vóleibol. Tras su primera experiencia como entrenador de Ferro y luego de integrar el cuerpo técnico que comandaba el surcoreano Young Wan Sohn que llevó al seleccionado argentino al tercer puesto en el Mundial de 1982, se mudó a italia, donde construyó su leyenda.

Ganó nueve títulos con Modena (entre ellos cuatro Scudettos consecutivos) y en 1989 se hizo cargo del seleccionado italiano, al que condujo hasta noviembre 1996. Fue bicampeón mundial en 1990 y 1994, ganó cinco Ligas Mundiales (1990, 1991, 1992, 1994 y 1995), tres Campeonatos Europeos (1989, 1993 y 1995) y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos Atlanta 1996. Luego dirigió al seleccionado femenino entre 1997 y 1998.

Julio Velasco ganó los Mundiales de Brasil 1990 y Grecia 1994 dirigiendo al seleccionado italiano.

Julio Velasco ganó los Mundiales de Brasil 1990 y Grecia 1994 dirigiendo al seleccionado italiano.

Mientras triunfaba en su deporte, su nombre fue asociado dos veces al fútbol. Las dos veces, a partir de una idea de Silvio Berlusconi de incorporarlo como entrenador de Milan. La primera, en 1991, cuando el magnate estaba iniciando su carrera política. Entonces sugirió que el argentino sería el reemplazante ideal de Arrigo Sacchi, quien había llevado al equipo al bicampeonato en la Copa de Campeones de Europa y en la Copa Intercontinental, y que estaba por hacerse cargo del seleccionado italiano.

“Fue una locura. Berlusconi, en plena campaña electoral, dijo que había pensado en mí para el Milan. Absurdo. Para todas las cosas hay que saber los detalles. Vos podés saber manejar un grupo, pero eso no te habilita a dirigir cualquier deporte”, sostuvo Velasco en 2007. En aquella ocasión, el reemplazante de Sacchi terminó siendo Fabio Capello.

Después de su primer mandato como primer ministro de su país, Berlusconi volvió a la carga en abril de 1996, cuando estaba buscando un sucesor para Capello, que estaba por marcharse a Real Madrid. “¿Y por qué no Velasco?”, preguntó a sus colaboradores en el manejo del Rossonero. La idea no cuajó y finalmente el ocupante del banco fue Oscar Washington Tabárez.

El encuentro entre el platense y el deporte rey finalmente se dio en mayo de 1998, cuando aceptó una propuesta de Sergio Cragnotti, presidente de Lazio, para trabajar como director deportivo del club de la capital italiana. La experiencia duró poco: si bien tenía contrato por cuatro años, renunció después de solo un año de labor.

“Me quise ir por algunos hechos que ocurrieron. Yo no quería cosas raras y no iba a hacer cosas que no hice ni cuando no tenía un mango. No podía estar en el cargo y después decir lo que habitualmente se dice: ‘No sabía lo que pasaba’”, justificó años más tarde. Esas cosas raras de las que hablaba Velasco estaban vinculadas con desmanejos económicos. Un tiempo después de su renuncia, Cragnotti se vio obligado a vender el club y Cirio, la empresa alimenticia insignia de su emporio, se declaró en quiebra.

Velasco también trabajó en el Inter de Massimo Moratti desde mayo de 2000 y hasta fines de 2001. Allí se desempeñó como mánager. “Tenía un cargo más organizativo, me encargaba de lo relacionado con el primer equipo, con Marcello Lippi como entrenador. Pero cuando lo echaron, vino otro técnico (Marco Tardelli) con su nuevo equipo de trabajo. Terminó el contrato y decidí volver al voleibol porque lo que a mí me encendía la llama era entrenar”, explicó.

Julio Velasco junto a Marcello Lippi. (Foto: Luca Bruno / AP)

Julio Velasco junto a Marcello Lippi. (Foto: Luca Bruno / AP)

Ya otra vez en su disciplina, condujo al seleccionado se la República Checa durante dos años, en 2003 se hizo cargo del equipo de Piacenza y más tarde tuvo un segundo ciclo en Modena y también orientó a Montichiari y Brescia antes de regresar a la dirección de seleccionados nacionales: primero el de España (2008-2011) y luego el de Irán (2011-2014).

A ello le siguió su paso por el seleccionado argentino entre febrero de 2014 y septiembre de 2018 (logró la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Toronto 2015), un tercer ciclo en Modena y un último trabajo en los seleccionados juveniles de Italia.

Más allá de sus roles formales en Lazio a Inter, Velasco mantuvo contacto con el fútbol y varios entrenadores se reunieron a intercambiar conceptos con él, entre ellos Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli. También lo hizo Josep Guardiola en 2002, cuando el catalán jugaba en Brescia y comenzaba a prepararse para esa labor que ya imaginaba para después de su retiro.

“(Guardiola) Quería profundizar sobre algunos temas como el manejo del grupo, los problemas derivados de la relación con los jugadores y conceptos del aspecto psicológico. Me sorprendió mucho que un jugador en actividad se preocupara tanto de esos temas. Me impactó su avidez por conocer y comprender, digna casi de intelectual”, reveló en una entrevista con el diario Marca en 2011.



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