domingo, enero 23Adrogue - Buenos Aires - Argentina

la crisis aumentó la oferta de trabajadoras sexuales, pero el miedo a contagiarse de coronavirus bajó la demanda


En el último tiempo, el número de trabajadoras sexuales en San Juan creció de manera significativa, debido a la crisis económica que sufre la Argentina y que se potenció con la llegada de la pandemia de coronavirus.

Así lo informó la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), Mónica Lencinas, que aseguró que muchos hombres y mujeres que se habían retirado regresaron al rubro, así como también hubo nuevos ingresos.

Según estimaciones, hay alrededor de 300 trabajadores sexuales en la provincia gobernada por Sergio Uñac, mientras que 160 de ellas están sindicalizadas.

No obstante, a pesar de que aumentó la oferta, la demanda disminuyó en paralelo. ¿Los motivos? “Es por la situación económica que hay menos demanda, también hay muchas personas que tienen miedo a contagiarse de Covid-19”, señaló la referente de la AMMAR.

Asimismo, comenzó a ofrecerse cada vez más sexo virtual. Justamente, Lencinas contó que se trata del «encuentro» preferido de los clientes y brindó detalles de las plataformas que se utilizan: «Lo que más se consume es sexo por videollamadas y hasta hay charlas por Zoom de alto contenido erótico”.

Las trabajadoras sexuales sanjuaninas se congregan en la Zona Roja.

Las trabajadoras sexuales sanjuaninas se congregan en la Zona Roja.

Respecto del mercado laboral, la referente del gremio explicó que a cada nueva trabajadora se le muestra en qué esquina de la Zona Roja puede ofrecer sus servicios para no interferir con las zonas de sus colegas y así cubrir de una mejor manera los alrededores.

Además, se les brinda preservativos de manera gratuita, que son adquiridos mensualmente a través del programa provincial HIV y SIDA.

Por último, Lencinas estableció diferencias entre cómo afrontan el trabajo los hombres y las mujeres: “Las problemáticas que atraviesan las mujeres no las atraviesan ellos, es más fácil para ellos, no están señalados por la sociedad, no le recae al varón”, dijo.

La pesadilla de las trabajadoras sexuales durante la pandemia

En tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio para contener la pandemia de coronavirus, las trabajadoras sexuales vivieron una pesadilla. Es que, sin la posibilidad de salir a la calle y tampoco de utilizar los hoteles de alojamiento, que permanecían cerrados, su actividad laboral se redujo drásticamente.

Para sobrevivir, algunas comenzaron a brindar sus servicios a través de internet, mientras que otras se las ingeniaron para asistir a citas acordadas con clientes. Muchas otras tuvieron que contentarse con la mercadería que la AMMAR repartía entre las afiliadas.

«La situación es desesperante, muchas de las compañeras no consiguen llegar a juntar el dinero para comer o para pagar el alquiler, o los medicamentos. Para colmo ahora no sólo no podemos salir por las restricciones de circulación de la pandemia, ya que nosotras trabajamos en horario nocturno sobre todo, sino que a esto le tenemos que sumar que el coronavirus está circulando y hay miedo al contagio. Nuestro trabajo es cuerpo a cuerpo», había advertido Lencinas.

Durante los meses que duró la etapa con más restricciones, se estableció un protocolo especial: tanto el cliente como la trabajadora sexual debían utilizar alcohol en gel y barbijo durante el encuentro. Además, se prohibieron los besos y los abrazos, mientras que se permitieron solo las posiciones que evitaran el enfrentamiento cara a cara. 



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *