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los peligros de la nueva enfermedad


Pese a las alarmas, una serie de cuestiones propias de la viruela símica hacen creer a la comunidad científica que la propagación de esta enfermedad parece ser mucho más controlable que la pandemia del coronavirus.

“Si bien es un virus relacionado a la viruela común, no es el mismo. La letalidad está por debajo del 1% y desde que se registró el primer caso solo se reportaron cinco pacientes fallecidos”, explicó al respecto Guillermo Bertoni, jefe de Infectología del Hospital de San Vicente. Y agregó: “Por el momento, en Argentina se detectaron 18 casos, de los cuales 16 estuvieron fuera del país y los otros dos tuvieron contactos con personas del exterior. Todavía estamos muy lejos de que haya transmisión comunitaria y de hecho tenemos problemas más prioritarios, como lo es el sarampión”.

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Con gran presencia en países como Reino Unido, Portugal y España, y con un número menor de casos pero importante en Alemania y Estados Unidos, el experto en infectología recordó que este no es el primer brote de la enfermedad: “En realidad, se detectó por primera vez la viruela símica en 1957 y recién el primer caso humano en 1970. Es una enfermedad zoonótica que se transmitió de roedores y primates, principalmente en África. Lo que no se conocía era la posibilidad de contagio interhumano, como estamos viendo ahora”.

En el brote actual de viruela del mono, la mayoría de los pacientes son hombres que tienen sexo con otros hombres, aunque se sabe que puede afectar a las personas a cualquier edad y con diferentes orientaciones sexuales. No existe por el momento evidencia de que el virus haya mutado a una forma de transmisión sexual.

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“La gran mayoría de los casos reportados fueron hombres que tuvieron relaciones sexuales con hombres, sin embargo nosotros desde la comunidad científica tenemos que darles las armas a la población general porque no sabemos qué puede suceder”, comentó Bertoni a El Diario Sur. Y agregó: “Probablemente no vemos dispersión de casos como con el covid, pero todos son para seguir de cerca así podemos saber cómo evoluciona la viruela. Por el momento, los contactos se dan a través de un contacto muy cercano, a veces de piel con piel o por líquidos biológicos”.

Entre los síntomas detectados por los expertos se encuentran la fiebre, dolores musculares, ganglios y salpullidos. También lesiones genitales únicas y llagas en la boca o el ano. Estos últimos síntomas clínicos, no obstante, son similares a los que se evidencias de las infecciones de transmisión sexual, como sífilis, y pueden llevar fácilmente a un diagnóstico erróneo, por lo que se recomienda acudir a una consulta con especialistas ante cualquier duda.

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¿Hay vacunas?

La respuesta es no. Por el momento, la prevención sigue siendo la única herramienta clave para limitar la propagación mundial de la infección. Sin embargo, hay avances. “Un laboratorio danés comenzó con pruebas en África y también se están empezando a probar fármacos que conocemos desde antes”, comentó Guillermo Bertoni a El Diario Sur. “Lo que no está pasando es que no se aplican vacunas experimentales porque no se un contexto de emergencia, como sí lo fue el covid. Los cuadros que se reportan son leves y la letalidad es muy baja. De todos modos, cuando exista una vacuna las primeras van a estar dirigidas a poblaciones de riesgo, como hombres que tienen sexo con otros hombres”.





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