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los que coquetearon con la gloria antes de Atlético Tucumán


Atlético Tucumán está viviendo no sólo la mejor campaña de su historia -al menos en cuanto al arranque, disputadas once fechas- sino el mejor lustro de su historia de casi 120 años (los cumplirá el 27 de septiembre). Se nota en la expectativa que cuentan y que se muestra desde la ciudad y en cada cita en el Monumental José Fierro, su estadio que es una fiesta por partido.

La campaña es una alegría tras otra para los propios y un asombro para los ajenos. Once partidos: siete victorias, cuatro empates. Apenas le marcaron tres goles (tiene el arco menos vencido del torneo). Lleva seis victorias consecutivas y sin recibir (la mejor racha de su vida).

«No hay que desesperarse. Con calma, tranquilos, como lo venimos haciendo. Falta mucho», suele decir el entrenador Lucas Pusineri. Y ese es el primero de los mandatos de un equipo que lo cumple a rajatabla. Y de esa tranquilidad, parece, nacen la muy visible solidez defensiva y la capacidad para aprovechar sus momentos favorables en cada partido.

Una constante del torneo: las celebraciones de Atlético Tucumán.

Una constante del torneo: las celebraciones de Atlético Tucumán.

Pero no se trata sólo de este impulso que lo tiene como líder e invicto del torneo. Es un proceso que, más allá de los nombres, lleva sus largos días. Vale recordar: llegó a la final de la Copa Argentina en 2017. River le rompió el sueño en el encuentro decisivo.

Ese mismo año disputó la Copa Libertadores (por primera vez en la historia de un equipo del Norte). Y esa vez, no sólo representó a su provincia y a su región sino a toda la argentina futbolera. Atlético era el equipo de todos. Se gritaban los goles de Luis Miguel Rodríguez, El Pulga, como si fueran propios. El equipo accedió a la fase de grupos con un triunfo en Quito ante El Nacional jugando con la camiseta de la Selección.

A la Libertadores siguiente continuó su leyenda: llegó a los cuartos de final luego de eliminar a Atlético Nacional (campeón de 2016). Gremio (defensor del título) lo detuvo en esa instancia. En 2020 volvió a jugar la máxima competición de Conmebol. En este período también disputó dos veces la Sudamericana (2017 y 2020). Uno de los apodos de El Decano quedó justificado: El Gigante del Norte.

Sin embargo, el archirrival tiene un antídoto para este ciclo notable. Es el único equipo del Norte (incluyendo a todos los equipos de las provincias del NEA y del NOA) que ganó una competición absoluta: San Martín de Tucumán obtuvo la Copa de la República de 1944, un título oficial de la AFA.

En su camino al trofeo, superó la primera fase del Grupo del Interior y se clasificó como uno los mejores cuatro para enfrentar en la fase final con los 4 semifinalistas de la Copa Competencia Británica de ese año (disputada por los equipos de Primera y ganado por Huracán en la final ante Boca). El Santo le ganó la final de la Copa de la República a Newell’s, tras eliminar a Boca y a Sarmiento de Resistencia, Chaco. Ahora, San Martín de Tucumán pelea por el regreso a la A (está segundo a seis puntos de Belgrano).

Para el fútbol del Norte este es un momento de protagonismo relevante. También puede dar fe un equipo de una provincia vecina: Central Córdoba de Santiago del Estero llegó a la final de la Copa Argentina en 2019 (la perdió ante River) y también está viviendo días de Primera como nunca antes (más allá de sus campañas en los Nacionales y de ser el primer equipo indirectamente afiliado en vencer a Boca en La Bombonera). Ahora, busca sostenerse en la A y lo está logrando.

Sin embargo, siempre incluyendo a los equipos del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero) y del NEA (Formosa, Chaco, Corrientes, Misiones), el que más puntos sumó y más partidos disputó es Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Acumuló 531 puntos en 559 partidos. Y en cuatro ocasiones estuvo en el top 4 de Primera: en el Nacional de 1975 y en los Clausura de 1998 y de 2006. Los nombres de Mario Lobo, Luis Lobo (clave en los primeros tiempos de El Gran DT), Hernán Castellano, Daniel Ramasco, Carlos Morales Santos y, por supuesto, el campeón del mundo José Daniel Valencia, y el entrenador Francisco Ferraro.

Completan el top 5 de la región: Atlético Tucumán (segundo en puntos; tercero en partidos), San Martín de Tucumán (tercero en puntos; segundo en partidos), Mandiyú de Corrientes y Chaco For Ever.

Hubo otros equipos que, a través de los Regionales y/o del Nacional B llegaron a coquetear con acceder al ámbito internacional a través de la Liguilla Pre Libertadores. Todos quedaron afuera en la primera etapa: en 1986, Güemes de Santiago del Estero (perdió con Ferro 4-2 en el global), Concepción Fútbol Club de Tucumán (ante Vélez, 4-2) y Guaraní de Misiones (frente a San Lorenzo 7-1); en 1988, Mandiyú empató 1-1 sus dos encuentros con San Lorenzo y se quedó en el camino por proceder del Nacional B; y en 1988 Chaco For Ever cayó ante Boca 3-1 en el global. Las ilusiones internacionales se deshicieron pronto.

En tanto, Salta tuvo dos representantes en la máxima categoría: Gimnasia y Tiro (104 encuentros) y Central Norte (96 partidos). Formosa sumó 18 presentaciones con Sportivo Patria; y La Rioja contó con la presencia de Andino en seis ocasiones. Todos ellos siguen imaginando lo mismo que ahora busca abrazar Atlético: la gloria. Ser orgullo del Norte. Demostrar que también existe. Nada menos.



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