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Los Sub-24 de River, el grupo de pibes que Gallardo mandó a la cancha y puede darle su ansiada Liga


River volvió a brillar. Y ya se puede decir que Marcelo Gallardo le dio de nuevo al equipo la impronta de su ciclo. En la octava victoria consecutiva, ante Argentinos, el conjunto del Muñeco fue una sinfonía. Lo que se observó en la cancha no hizo más que ratificar la capacidad del estratega “Millonario” para rearmar a su tropa y marcar la diferencia con el resto de sus oponentes. Y esta vez lo hizo sin contar con los recursos y la jerarquía de otros momentos y en medio de varias tempestades. Apeló al trabajo diario para hacer crecer a jóvenes Sub-24 que se acoplaron en buena forma y disimulan las ausencias de las figuras del plantel.

Ante Argentinos, el lunes en el Monumental, tal como viene pasando últimamente, River sufrió bajas. Ya sea por lesiones, suspensiones o convocados a las selecciones, Gallardo no pudo repetir el equipo de una fecha a otra en las últimas ocho presentaciones. Contra el conjunto de Gabriel Milito, no pudo contar con Enzo Pérez (suspendido por cinco amarillas), Fabrizio Angileri, Nicolás De La Cruz y Matías Suárez (lesionados).

Así y todo, a pesar del peso específico de las bajas mencionadas, Gallardo siguió adelante y les dio rodaje a otros futbolistas (dejando a históricos como Leonardo Ponzio, Jonatan Maidana y Javier Pinola en el banco de suplentes), que asumieron el protagonismo, cada uno desde su lugar y con un rol determinado. El común denominador de ellos es la juventud, ya que seis de los once futbolistas que el Muñeco alistó como titulares el lunes no pasan los 24 años. Mencionados de atrás hacia adelante, ellos son: David Martínez, Enzo Fernández, Santiago Simón, Agustín Palavecino, Benjamín Rollheiser y Julián Álvarez.

David Martínez tiene 23 años es un marcador central zurdo moderno. Tiene el chip del zaguero de estos tiempos. Cuenta con rapidez, buen manejo de pelota, salida clara y lanzador de pases entre líneas. Nacido en Capital Federal, está en River desde las Infantiles y luego de debutar en Primera se fue a Defensa y Justicia, que le compró el 50 por ciento del pase. Allí se potenció y Gallardo decidió repatriarlo a principios de año porque consideraba que ya estaba listo para desempeñarse en la Primera de River. “Si hacés lo que te pedimos, en poco tiempo el puesto es tuyo”, le dijeron integrantes del cuerpo técnico cuando volvió. Y Martínez rápidamente se adaptó a jugar más adelantado y a campo abierto. Fue el primero en ensamblarse al equipo y en formar una buena dupla central con Paulo Díaz.

David Martinez llegó desde Defensa y Justicia y no le pesó ponerse la camiseta de River. Foto: JUAN MABROMATA / AFP.

David Martinez llegó desde Defensa y Justicia y no le pesó ponerse la camiseta de River. Foto: JUAN MABROMATA / AFP.

Enzo Fernández tuvo que esperar seis meses más para volver. En enero, Gallardo todavía no lo veía con el ritmo futbolístico de River. Con un semestre más siendo figura en Defensa y Justicia, donde estaba a préstamo, le cambió la visión al Muñeco. A mitad de este año lo pidió y lo llevó a la pretemporada en Orlando. Le costó a Fernández adaptarse a las exigencias de River hasta que de a poco se fue insertando. Y hoy ya es ese mediocampista dinámico que recupera pelotas, juega y cuenta con ese pase entre líneas que a Gallardo le fascina y tiene un buen remate de media distancia.

La dificultad en el proceso de maduración de Fernández no fue algo nuevo. También le pasó cuando saltó de Infantiles a Inferiores, a tal punto que estuvo cerca de irse porque jugaba poco. Hoy, con 20 años, vive su propio sueño. Fanático de River, llegó al club a los cinco años cuando Pablo Esquivel, detector de talentos, lo llevó a Núñez desde un club de baby de San Martín.

Enzo Fernández tiene un pase entre líneas que le fascina a Gallardo. Foto: EFE/Juan Mabromata.

Enzo Fernández tiene un pase entre líneas que le fascina a Gallardo. Foto: EFE/Juan Mabromata.

Santiago Simón es tal vez el jugador que más llame la atención. Es que a diferencia de los otros chicos, se convirtió en titular en poco tiempo y no tuvo el sube y baja de otros futbolistas entre Primera y Reserva. Gallardo lo hizo debutar a fines del año pasado en la Copa Diego Maradona y con menos de 20 partidos en Primera y apenas 19 años, juega como si fuera un experimentado. “Simón me encanta, tiene mucha calidad y no levanta los pases del piso. No pierde pelotas y es complementario a todos», lo elogió Gallardo hace poco.

Esas capacidades técnicas del juvenil oriundo de Tortuguitas que llegó a River de chiquito hicieron que se afianzara en la Primera. Y también le vieron una madurez y una tranquilidad necesaria hasta para bancarse el debut en un Superclásico como titular y con gente en las tribunas ya que hasta ese momento Simón había jugado en partidos sin público en las tribunas. Hoy, el pibe seguramente estará agradecido al Tano Nanía y a Sergio Spataro (trabajaban en las Inferiores del club), quienes en 2014 convencieron al padre de Simón para que lo llevara de nuevo a River ya que lo había sacado porque quería que se dedicara exclusivamente a estudiar.

Santiago Simón fue uno de los mejores en el Superclásico. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.

Santiago Simón fue uno de los mejores en el Superclásico. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.

Agustín Palavecino, por su parte, es un jugador que no nació en la cantera “Millonaria” pero que bien podría haber surgido de ella ya que de a poco demuestra tener el ADN del club. Con un juego prolijo y preciso y siendo punzante para con un pase dejar cara a cara a sus compañeros delanteros, como pasó en el segundo y tercer gol contra Argentinos, “Pala” parece estar ya adaptado al abrumante mundo de River, luego de haber tenido altibajos que lo llevaron a perder terreno.

Primo de Erik Lamela, Palavecino llegó a River como refuerzo a principios de este año desde Deportivo Cali. Nació y se crió en Florida, muy cerca de Núñez y surgió de Platense, con el que ganó el ascenso a la B Nacional en 2018. Ese año, en un cruce por Copa Argentina con River en cancha de Lanús, Gallardo lo marcó. “¡Es bueno el que juega con la 10!”, les dijo el Muñeco a sus colaboradores en medio del partido. Y desde ahí le hicieron un seguimiento.

Agustin Palavecino, el socio ideal de Julián Álvarez. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Agustin Palavecino, el socio ideal de Julián Álvarez. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

«Desde que llegó tuvo la capacidad de insertarse y querer aportar lo suyo a un equipo que tiene una idea desde hace mucho tiempo. Me lo mostró de entrada. Son normales los baches, hay que respetar los procesos y los tiempos los marca la personalidad del futbolista», expresó Gallardo sobre Palavecino tras la gran actuación de Agustín ante Argentinos.

A Benjamín Rollehiser, otra joya que ya pintaba para la Primera en Inferiores, lo fueron llevando de a poco. Su proceso se retrasó porque a principios de 2020 sufrió la rotura de ligamentos cruzados en la rodilla izquierda. Se recuperó, lo esperaron y hoy, con 21 años, fue una solución para Gallardo ante las lesiones de Suárez y de Romero y los altibajos de Carrascal.

Benjamin Rollheiser, una de las figuras en un partido clave, ante San Lorenzo. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Benjamin Rollheiser, una de las figuras en un partido clave, ante San Lorenzo. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Oriundo de Coronel Suárez, Benjamín, quien llegó a River a los 15 años, le da alternativas al entrenador. Puede ser delantero pero también mediapunta y extremo. Le da movilidad al ataque y amplitud por las bandas. En él se habían depositado muchas fichas desde que estaba en Inferiores, a tal punto que muchos lo ponían por encima de Julián Álvarez por su explosividad y el desequilibrio en el uno contra uno.

Y qué decir de Álvarez. Con 21 años, es la figura de River y del fútbol argentino. Ya lleva 11 goles en este campeonato y es el goleador junto a José López y José Sand, ambos de Lanús. Llegó a River en 2016 y apenas dos años después debutó en Primera luego de impresionar a Gallardo. Y de allí hasta ahora fue creciendo, madurando (jugó la final de la Copa Libertadores que River le ganó a Boca en Madrid) hasta convertirse en un jugador de Selección que está en la mira de grandes clubes europeos. En ese proceso se transformó en un jugador integral. A su talento, picardía y desparpajo, le sumó sacrificio para presionar y se adaptó a jugar en diferentes posiciones. Pasó de tercera y segunda guitarra a asumir el liderazgo del concierto en el ataque.

Julián Álvarez, uno de los goleadores del torneo. Foto: DIEGO LIMA / AFP.

Julián Álvarez, uno de los goleadores del torneo. Foto: DIEGO LIMA / AFP.

Y si de pibes se habla, no hay que dejar de mencionar a Federico Girotti y a Felipe Peña, otros jóvenes de “La Masía” de Núñez que también están teniendo participación en este gran momento de River. El delantero de San Isidro, con 22 años, y después de haber bajado a Reserva tras su debut en Primera hace un par de temporadas, se hizo un lugar a fuerza de goles. Y Peña (al margen de la expulsión con Talleres), un pibe de 20 años nacido en Pehuajó, que se recibió en el Instituto de River como abanderado, cumplió cada vez que le tocó jugar y Gallardo lo pasó de volante a marcador central, un puesto que le sienta muy bien.

A todos estos jugadores Sub-24, Gallardo los fue moldeando a su manera para incorporarlos a su plantel y desarrollar un verdadero proyecto de juveniles. Así, con el aporte de ellos, reinventó una vez más a su equipo, que sigue dejando huellas y marcando diferencias en el fútbol argentino.

El aporte de Bruno Zuculini

Con 28 años, Bruno Zuculini está en una edad intermedia entre los más grandes y los más chicos del plantel. Y sus aportes en este semestre fueron muy buenos. Ya sea cuando le tocó ser titular a poco de haber arrancado la segunda parte del año o cuando le tocó reemplazar a jugadores importantes como Enzo Pérez, algo que sucedió el lunes en el partido contra Argentinos, que el propio Zuculini abrió con un potente remate de media distancia.

“A mí me gusta ayudar. Me apego a los más chicos para eso y a los más grandes para seguir aprendiendo. Si yo quiero dar un mensaje, tengo que escucharlos a ellos. River es un gran grupo humano. Y yo quiero que le vaya bien al que está al lado mío. Trabajo para eso”, afirmó el volante central, quien está en el club hace casi cuatro años. Y agregó: “La gente grande es la que hace la diferencia. Yo me llevo a mi casa el ejemplo de ellos. Son nuestros guías. Ojalá el día de mañana yo pueda ser un Ponzio, un Enzo Pérez, un Pinola, un Maidana, un Armani…”

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