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Miguel Borja y Pablo Solari, los pilares en los que se apoyará el River que viene


Miguel Borja y Pablo Solari tuvieron actuaciones descollantes en la goleada de River a Aldosivi en Mar del Plata. Le cambiaron la cara al equipo de Marcelo Gallardo. Como se diría en el barrio, la rompieron. Y seguramente, más temprano que tarde, se ganarán un lugar entre los titulares. De hecho, buscarán que sean los abanderados de la reconstrucción futbolística.

Borja le da presencia y peso específico a River en el área rival. Con él en cancha, Gallardo tendrá a un toro de área, que no solo se impone desde la fuerza, sino que también tiene técnica en los pies, tal como demostró en la jugada en la que asistió a Lucas Beltrán.

Solo le pido a Dios. El festejo de Miguel Borja. Foto: Juan José García

Solo le pido a Dios. El festejo de Miguel Borja. Foto: Juan José García

Con Solari, River tiene a un jugador que puede darle desequilibrio, verticalidad y profundidad. Con características similares a las de un antiguo wing, el puntano le puede dar el desborde que el equipo precisa cuando necesita abrir a una defensa rival.

Ahora bien, ¿qué hubiera pasado si Borja y Solari hubiesen llegado antes? ¿La historia con Vélez hubiese sido otra? ¿Por qué llegaron tan tarde? En principio, hay que marcar que el colombiano estaba jugando las instancias decisivas del torneo de su país con Junior y que lo del futbolista nacido en Villa Mercedes, a quien vieron muy bien en los partidos en los que Colo-Colo se enfrentó con River por la fase de grupos de la Copa Libertadores, se activó recién tras la eliminación en el máximo torneo continental.

De todos modos, está claro que hubo demoras para mover el mercado de pases. El propio Gallardo lo reconoció cuando dijo que “no fuimos agresivos”. Tal vez hubo un exceso de confianza por saber que se contaba con Julián Álvarez hasta octavos y pensar que los refuerzos se necesitarían recién para los cuartos de final. Pero River no llegó a esa instancia. Se quedó en octavos.

River fue una tromba en Mar del Plata. Foto: JUAN JOSE GARCIA (ENVIADO ESPECIAL)

River fue una tromba en Mar del Plata. Foto: JUAN JOSE GARCIA (ENVIADO ESPECIAL)

Y la ilusión por contar con Luis Suárez también fue contraproducente. Es cierto que los tiempos del uruguayo y de River recién iban a coincidir después de los octavos de final y que probablemente si el equipo de Gallardo superaba a Vélez, el Pistolero hubiese llegado a Núñez. Sin embargo, se generó una fantasía que se desvaneció pronto. Y que hizo demorar la llegada de refuerzos.

Es que en River apuntaban todos los cañones a Suárez. Y el dinero destinado en incorporaciones estaba apuntado principalmente al contrato del uruguayo. La negativa del delantero que brilló junto a Lionel Messi en el Barcelona hizo que la dirigencia tuviera que recalcular. Ahí empezaron a pensar en las otras alternativas.

Borja ya estaba en el radar e incluso podía llegar junto a Suárez. Pero recién aceleraron por él mientras River jugaba la serie con Vélez. Incluso, el colombiano estuvo días sin entrenarse en Barranquilla a la espera de la resolución de su pase, que incluyó complicaciones por la disparada del valor del dólar en Argentina.

Marcelo Gallardo encontró soluciones a corto y largo plazo en el mercado de pases. Foto: Juan José García.

Marcelo Gallardo encontró soluciones a corto y largo plazo en el mercado de pases. Foto: Juan José García.

De todos modos, se resolvió y Borja terminó siendo refuerzo de River, a pesar de que no estaba entre las prioridades de Gallardo. Si bien el Muñeco lo tenía en carpeta y a su plantel no llega un jugador sin su visto bueno, hubo una proclama más dirigencial que por la llegada del colombiano, que figuraba en el tercer lugar en la consideración del cuerpo técnico, detrás de Valentín Castellanos, quien dejó el New York City de la MLS para irse al Girona de España, y de José Manuel López, ex Lanús que partió al Palmeiras.

La dirigencia no estaba dispuesta a abonar casi 15 millones de dólares por un delantero de la Liga de Estados Unidos. Es que consideraban que, al fin y al cabo, se trataba de una apuesta. Ya de por sí era mucho dinero y más aún por un futbolista sin demasiadas credenciales, más allá de haber sido goleador de la MLS.

“Por menos de esa plata trajimos a dos jugadores. A Borja, que es un futbolista ya probado y a Solari, que es una apuesta”, comentó un dirigente de River en diálogo con Clarín. Por el colombiano abonaron casi ocho millones de dólares por el 100% del pase, mientras que, por Solari, casi cinco millones de la moneda estadounidense por el 60% de su ficha.

De esta manera, River consiguió a dos refuerzos que le dan otra dinámica y presencia a un equipo que se quedó sin Julián Álvarez, su estrella. Y tanto Borja como Solari pueden potenciar a otros futbolistas del plantel.



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