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«No termina de entender lo que acaba de decir la sociedad»



Luego del incendiario discurso en el debate por la ley de presupuesto de Máximo Kirchner, que encendió a la oposición y terminó en derrota oficialista, el senador de Juntos por el Cambio Martín Lousteau analizó lo sucedido y emitió duras definiciones sobre el kirchnerismo.

«No sé qué se le pasó por la cabeza, no sé qué charlas previas tuvieron, no sé con qué humor abordaba él ese discurso. Lo que sí te puedo decir es que el kirchnerismo, cuando gana elecciones, se la pasa reivindicando ‘esto es lo que quiso el pueblo, lo que la voluntad popular pidió, y cuando pierde elecciones le cuesta mucho escuchar lo que la sociedad le acaba de decir», consideró Lousteau en el canal TN.

Y siguió: «El kirchnerismo sigue pensando el tiempo actual como si la sociedad no se hubiese manifestado en septiembre y noviembre, como si no hubiese dicho nada la Argentina acerca de cuál es el estado de cosas que le preocupan y cuál es la manera de abordar eso».

Dijo que desde el kirchnerismo siguen pensando «como son los populismos», que en este sentido «se arrogan la representación de la totalidad del pueblo», por lo que continuaron «actuando en un automatismo que el kirchnerismo suele tener». «Esta es ‘nosotros tenemos razón, no importa que la sociedad nos haya dicho otra cosa'», disparó el legislador radical.

«Me parece que Máximo Kirchner no termina de entender lo que acaba de decir la sociedad, entonces piensa que, avasallando e insultando, puede instar a un trabajo donde más de la mitad de la sociedad argentina le dijo que no quería seguir por acá», concluyó al respecto.

En cuanto al presupuesto, recordó que «no es la primera vez que no hay presupuesto». «Cuando asumió Alberto Fernández decidió que no quería el presupuesto que se había realizado para el año 2020 y gobernó un año en pandemia sin presupuesto. El siguiente presupuesto de 2021 estuvo lejos, por lo menos en materia de la pauta inflacionaria, de lo que iba a ser, y eso generó que un montón de recursos se manejara por afuera del presupuesto», detalló.

Luego, como economista, explicó que el presupuesto es un conjunto de proyecciones que dicen por dónde va a caminar la economía argentina y, en virtud de esas proyecciones y las políticas, cuánto se va a recaudar (a quién se lo sacan), qué monto es y cómo se va a distribuir.

«Es el eje ordenador y vertebrador del estado en todas las políticas impositivas y públicas que vas a llevar adelante. Eso amerita una discusión muy profunda que no ocurre casi nunca en la Argentina. Desde hace mucho no ocurre una discusión presupuestaria como corresponde», analizó Lousteau.

Dijo que, entre otras cosas, esto se debe a que «se trata siempre de que el presupuesto sea una materia exprés en el Congreso». «El Frente de Todos pretendía que se aprobara en 14 días. Eso hubiera sido el presupuesto más rápido de la historia, inclusive más que el del 2002, que se aprobó en marzo en 14 días para ordenar el Estado, producto de la crisis que habíamos tenido», continuó.

Y reiteró que el debate «amerita una discusión más profunda porque impacta en la vida de todos». Explicó que lo primero que pasa con un presupuesto que subestima la inflación es que después el Estado, solamente por producto de la inflación, recauda más. «Si no me decís la verdad de lo que vamos a recaudar, lo vas a gastar como quieras», se quejó.

«El debate presupuestario debería tener otra forma. El mal gasto que genera un montón de otras consecuencias. En otros países el proceso a veces tarda ocho meses. Lo que estamos debatiendo ahora tiene mal los cierres de este año, mal la inflación, mal el crecimiento: es una foto vieja de este año», aseguró.

En este sentido, indicó que el Gobierno tiene todas las facultades para armar un presupuesto y corregirlo en los próximos meses. «Deberíamos tener un debate, no sobre el presupuesto, sino sobre lo que queremos que ocurra. En virtud de cómo vemos colectivamente que tiene que caminar la Argentina, debatir el presupuesto», estimó.

Y concluyó con el tema: «El Gobierno está a tiempo para trabajar y tener un presupuesto y debatirlo. En el año 2002 se aprobó en marzo. ¿No se puede trabajar así? Claro que se puede. Bien hecho, bajo premisas reales y que tenga más tiempo acerca de debatir en profundidad dónde queremos gastar, cómo y dónde queremos recaudar. Eso sí afecta a todos los argentinos».

Evolución Radical y los bloques

Consultado por la disolución del bloque radical, Loustau dijo que «hay un montón de bloques distintos en el senado y en diputados. Hay muchos bloques que manifiestan o expresan visiones distintas dentro de Juntos por el Cambio».

«Nosotros tenemos una visión acerca de lo que queremos debatir y cómo, y también acerca de cómo fue el proceso electoral, que validó voces nuevas en distintos lugares. Estamos convencidos que esas voces tienen que tener un lugar representativo. El próximo gobierno de Juntos por el Cambio, si la sociedad lo decide, no solamente tiene que ser gobierno nacional: tiene que iniciar una conversación entre la política provincial y nacional para generar apoyos mutuos y entender las necesidades», contestó.

En este sentido, dijo que dentro de JxC hay que «validar esos liderazgos, darles el espacio para que puedan crecer». «Fuimos a lo largo y a lo ancho del país a una elección como Juntos por el cambio. Algunos se sienten afines por el PRO, otros por el radicalismo, otros en otro espacio. Y dentro del radicalismo hay visiones distintas Y me parece muy bien y que se debatan de cara a la sociedad. La unidad no puede ser una excusa para el inmovilismo, para no debatir, para no renovar liderazgos», definió.

Y dijo que la unidad no depende de uno, dos o tres bloques, sino que «depende de cómo se debatan las cosas, cuán profundo y cómo se tomen las decisiones en un interbloque». «Todos nos hemos comprometido a trabajar para que vuelva a estar el radicalismo en un solo bloque. Hubo responsabilidad de todas las partes, como lo dijo el flamante presidente del comité nacional», agregó respecto del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

Confesó que en la discusión «hubo un vaso volador» y que todas las discusiones que tuvo con Morales «son parte de dos personas con carácter». «Tampoco nos conocemos mucho y, a veces, los debates fuertes hacen que los dos bajen un cambio y podamos conocernos mejor. Hace rato que no había en el radicalismo internas y este año hubo en Córdoba, en la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Buenos Aires».

«El radicalismo está muy firme, a lo largo y ancho del país. Fue un momento (la discusión con vaso incluido), yo vuelvo sobre un partido que tiene un debate público que me parece muy bueno. Los peronistas se dicen cualquier cosa, su electorado muchas veces es mucho menos exigente con las cosas que se dicen y no se asusta. Creo que vamos a funcionar mejor, porque nosotros tenemos que saber para qué estamos», concluyó.

DB



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