miércoles, diciembre 8Adrogue - Buenos Aires - Argentina

piden pista con más inversiones


En medio de la competencia productiva entre la soja y el maíz, y el trigo completando el podio, un cultivo tradicional, el sorgo, y otro novedoso, la Brassica Carinata, están “pidiendo pista” para ampliar la oferta agrícola en nuestro país.

En ese marco, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) organizó una visita al Clúster de la Semilla, particularmente al nodo norte, en el sur santafesino con foco en Venado Tuerto; el nodo sur tiene como eje a Pergamino, en el norte bonaerense. Participaron el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, y el gobernador de la Provincia de Santa Fe, Omar Perotti, entre otras autoridades nacionales, provinciales y locales, quienes visitaron las empresas Advanta y Nuseed.

Alfredo Paseyro, director ejecutivo de ASA, destacó que en “en esa región funcionan unas 10 empresas que generan 10.000 puestos de trabajo altamente calificados”. En la última campaña se procesaron más de 2 millones de bolsas de maíz, sorgo, trigo, girasol y, en menor volumen, pero como gran novedad, brassica carinata”, especie solo dedicada a la producción de biocombustible.

Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

La actividad puede generar competitividad aportando tecnología de punta en agricultura, actividad forestal, frutales y legumbres, entre otros rubros. “Por eso adherimos a los objetivos de las 200 millones de toneladas de granos y 70 millones de toneladas de soja que, respectivamente, propusieron el ministerio de Agricultura y ACSOJA. El sector necesita la estabilidad de saber que lo que se produce podrá sembrarse, para planificar y atender las superficies que cada empresa se propone producir. Y la producción agroindustrial necesita exportar para resolver los problemas macroeconómicos de falta de divisas que tiene el país”, recalcó.

Tras recordar que desarrollar cualquier cultivar le insume a los semilleros de 6 a 8 años de trabajo, según sean sus presupuestos de investigación y desarrollo, Paseyro señaló que “tenemos que seguir trabajando en la integración público-privada” y que Argentina debe seguir usando tecnología basada en ciencia para avanzar”.

“Puesta en valor de nuestras capacidades”

El ministro de Julián Domínguez, dijo que «en esta década, si no ponemos en valor nuestras propias capacidades, no pidamos al mundo que nos las reconozcan. Tras 30 años de siembra directa en el país. Ojalá podamos convencer a todos los argentinos de nuestras virtudes que nos permiten enorgullecernos».

Julián Domínguez, ministro de Agricultura de la Nación.

Julián Domínguez, ministro de Agricultura de la Nación.

Y en referencia al acuerdo firmado por el Minagri, el Consejo Federal Agropecuario (CFA) y el Consejo Agropecuario Argentino (CAA), sobre la posición que llevará el país a la cumbre de Cambio Climático de la ONU que comienza mañana, en Glasgow, Escocia, recalcó que «nuestra ganadería no es igual que la de otros países. Como funcionario público, tengo que defender los intereses de la Nación. El mundo desarrollado nos reclama a quienes somos acreedores ambientales, cosas que ya cumplimos. No somos deudores climáticos sino acreedores».

«Esa será la base de nuestras políticas públicas, el cuidado de la casa común. La ciencia organizada en el siglo del conocimiento fueron las claves donde se ha generado un intangible. Argentina es competitiva para enfrentar el cambio climático con la biotecnología y con los emprendedores».

“No quiero ser el furgón de cola de los adelantos biotecnológicos. Tenemos que hablar claro. Argentina necesita el liderazgo del conocimiento y va a contar con todo el apoyo político del Gobierno. O traemos las señales que el mundo marca con el conocimiento, o el atraso se notará más aún», vaticinó.

Nuevas líneas de proceso

Advanta mostró los trabajos de ampliación y modernización que por US$5 millones realiza en su planta, ubicada en Murphy, pocos kilómetros al noreste de Venado Tuerto, donde opera hace 45 años (sucesora de la marca Continental).

Pablo de Lafuente, gerente general y presidente de Advanta.

Pablo de Lafuente, gerente general y presidente de Advanta.

Allí construye 3 nuevas líneas de proceso para semillas de girasol, sorgo y maíz, y amplía el laboratorio de calidad fisiológica, que permitirá capturar un mayor volumen de muestras y desarrollar más controles de calidad, en una obra que se prevé terminar a comienzos de 2022.

Técnicos de Advanta destacaron la tecnología Igrowth, única disponible en el mundo para controlar malezas gramíneas en pre o post-emergencia temprana en sorgo, uno de los principales cultivos forrajeros, que siempre presentó limitantes al respecto. Esta tecnología otorga resistencia a herbicidas de la familia de las imidazolinonas, haciendo más eficiente el manejo del cultivo.

La empresa lanzó, en 2021, el sorgo forrajero con tecnología Igrowth, único híbrido en su tipo que permite mantener un cultivo limpio y libre de malezas, luego de cada pastoreo, obteniéndose así un mayor rendimiento.

Advanta construye nuevas líneas de proceso para semillas de girasol, sorgo y maíz con una inversión de US$ 5 millones.

Advanta construye nuevas líneas de proceso para semillas de girasol, sorgo y maíz con una inversión de US$ 5 millones.

Pablo de Lafuente, gerente general y presidente de Advanta para Latinoamérica, destacó que “esta nueva planta es solo una punta de una formidable masa de actividades. Estamos celebrando los primeros 25 años en Argentina y hemos decidido seguir apostando al crecimiento del país. La tecnología Igrowth creada por Advanta en Argentina, ya se exporta a Brasil, México, India, EE. UU., Australia, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y permitirá un aumento sustancial de las exportaciones de semilla a más de 20 países”, destacó.

Un cultivo de cobertura, circular y rentable

La visita al Centro de Innovación de la empresa Nuseed, tuvo como foco los plots de Brassica Carinata, especie que en Argentina y Uruguay tiene su único programa de mejoramiento en Latinoamérica.

Sebastián Bravo, Gerente del Negocio de Brassica Carinata, explicó que “es un cultivo de cobertura con renta. Es una oleaginosa invernal no transgénica, cuyo aceite es de uso industrial, no comestible, del que se obtiene biocombustibles para aviones”.

Agregó que “nuestro programa está orientado a la sustentabilidad y dirigido a esa industria porque es la que emite mayor cantidad de GEI. El uso de ese biocombustible en los aviones es neutro para la huella de carbono, cosa que no sucede con ningún otro cultivo”.

También tiene la ventaja de funcionar como cultivo de cobertura, cumpliendo con las demandas de la agricultura actual, controlando malezas sin aplicación de químicos y evitando su resistencia a herbicidas, haciendo de esta producción una opción interesante, que agrega valor y permite ingresos adicionales bajo estándares de sustentabilidad.

Sebastián Bravo, gerente del Negocio de Brassica Carinata de Nuseed, delante de una parcela de mejoramiento del cultivo.

Sebastián Bravo, gerente del Negocio de Brassica Carinata de Nuseed, delante de una parcela de mejoramiento del cultivo.

La producción de este cultivo se realiza bajo la modalidad de contrato, se certifica bajo las normas de la Mesa Redonda sobre Biocombustibles Sostenibles (RSB), a través de un proceso totalmente trazable, y luego se exporta a Francia. Actualmente se siembran unas 10.000 hectáreas en Santa Fe y Entre Ríos, a través de un programa de investigación y desarrollo.

Bravo explicó que “la venta del grano tiene un plus por bonos de carbono, que se paga a los productores que certifican el proceso, con fertilizaciones indicadas. Cuando aplican efluentes de tambos u otras producciones, también reconocemos esa economía circular, porque buscamos sustentabilidad. Queremos que la carinata forme parte de un ciclo completo de producción”.

Actualmente, están desarrollando variedades y a partir del año próximo producirán híbridos que tienen 30% más de rendimiento, un ciclo 10 días más corto (20 días menos que el trigo), sin restricciones en cuanto a herbicidas respecto del cultivo posterior y presenta unas raíces pivotantes que, sumadas a su frondoso follaje, aportan de 10 a 12 toneladas por hectárea al lote, como cultivo de cobertura.



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *