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Qué es el skimming, la estafa que permite clonar tarjetas con una SUBE y vaciar cajeros automáticos


Hacía cerca de un año que los agentes del Departamento de Delitos Económicos de la Policía de la Ciudad le seguían los pasos. Lo habían identificado gracias a las cámaras internas de varios cajeros automáticos de la Capital Federal y del Norte del Conurbano. Pero no tenían información sobre su nombre y su nacionalidad. Este sábado por la mañana lo detuvieron al salir de un cajero del Banco Nación, de Forest 486, Chacarita.

Según su documentación, se llama Bashev Tsvetomir (46) y es de nacionalidad búlgara. En su poder llevaba 36 tarjetas con banda magnética. La mayoría eran SUBE. Le secuestraron, también, 40 mil pesos en efectivo. Hasta el momento no quiso revelar información sobre su domicilio en Argentina.

Los agentes de la Policía no lo encontraron al azar. En los últimos días habían sido notificados sobre distintas alarmas por maniobras fraudulentas sobre cajeros automáticos de Belgrano, Palermo y Monserrat. Se trataba de extracciones y transferencias de sumas altas mediante el uso de tarjetas clonadas bajo el sistema skimming.

A partir de esa información, las Brigadas de División Fraudes Bancarios y Defraudación y estafas montaron distintas recorridas por cajeros. Y se encontraron con Tsvetomir, que en un principio intentó resistirse. Corrió unos metros, pero fue detenido.

El detenido tenía 36 tarjetas, en su mayoría SUBE.

El detenido tenía 36 tarjetas, en su mayoría SUBE.

Delitos Económicos viene investigando a distintos clonados de tarjetas de nacionalidad búlgara. En septiembre pasado, fue el turno de Plamen Stoyanov Petrov (44). Lo detuvieron en el aeropuerto de Ushuaia, minutos antes de viajar a Buenos Aires. Lo acompañaba su pareja, de nacionalidad venezolana.

A Petrov se lo investigaba por al menos 20 transacciones bancarias. Le secuestraron cerca de medio millón de pesos. No era un clonador del montón: en 2011 lo habían detenido en Paraguay, acusado de haber estafado a Bill Gates, el creador de Microsoft, en viajes por Estados Unidos y Europa.  

En las próximas horas se determinará si Tsvetomir realizó transferencias con las tarjetas que le secuestraron. Y si tenía antecedentes en el país o en la región, ya que existen noticias sobre detenciones de clonadores de esa nacionalidad en Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil.

¿Qué es el skimming?

El tipo de delito que hacía Tsvetomir se divide en dos partes. La primera parte es la conocida como skimming. Consiste en la captura de los datos de la banda magnética de las distintas tarjetas con las que se hacen transacciones en los cajeros que los clonadores, minutos antes, colocaron artefactos para grabar a los clientes, y obtener los datos.

Luego, en sistemas computarizados que montan en sus domicilios revisan la información y las imágenes y obtienen las claves de los clientes.

«Una de las mayores medidas de seguridad para prevenir este tipo de delitos es tapar el teclado del cajero automático con la mano menos hábil, mientras colocan la clave de la tarjeta«, sugiere un investigador.

El segundo paso comienza a los días del skimming. Existen bandas que le venden la información y las tarjetas a otras bandas que solo hacen la segunda parte del delito: ir a los cajeros, introducir las tarjetas con las claves magnéticas (pueden ser SUBE o de las que se entregan en los video juegos de los shoppings o cualquier tipo de carnets) y colocar las claves.

Luego, pueden hacer extracciones o transferencias a cuentas de terceros. «Triangulan el dinero. A veces lo transfieren a una segunda cuenta y a los segundos, a una tercera. Y ahí es muy difícil seguir la ruta del dinero«, confía un investigador. Los más profesionales, además, realizan compras por internet.

En Argentina, el skimming es un delito que suelen realizar bandas de extranjeros. En especial, de Ucrania, Bulgaria, Perú, Venezuela, Colombia y Brasil. Hace años que son detenidos en distintas provincias del país. Hubo casos en Tucumán, Santa Fe, Córdoba, Neuquén, Mendoza, entre otras.

«A ellos no les interesa el tipo de cambio. En cuestión de horas, pueden generar un millón de pesos. El delincuente virtual recauda mucho dinero. Además, sabe que es un delito excarcelable. Es muy difícil que sean trasladados a una prisión», concluye un integrante de las brigadas que los investigan.

LM



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