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River y la cuenta regresiva al único título que se le viene postergando al ciclo de Marcelo Gallardo


A la cosecha de tanta gloria durante los siete años y medio que lleva el ciclo de Marcelo Gallardo en River le falta un título: el de la Liga argentina. Y está al alcance de la mano. Al fin parece que el Muñeco y el torneo local podrán darse un abrazo que se demoró bastante tiempo, mientras el conjunto Millonario salía de gira para conquistar América y llenar las vitrinas de copas internacionales y también por el país para conseguir copas nacionales.

Durante estos siete años y medio, hubo frustraciones en el fútbol doméstico, que quedaron en segundo plano, fundamentalmente por las conquistas continentales y los resonantes triunfos sobre Boca. Desde la llegada del Muñeco, River obtuvo dos Copa Libertadores, una Sudamericana, tres Recopa, una Suruga Bank. Además, eliminó cinco veces a Boca, al que le ganó también dos finales. Y en el plano local, consiguió tres Copa Argentina y dos Supercopa. A diferencia de otros tiempos, ahora falta el campeonato local, el que en otros tiempos se acumulaban por los rincones del Monumental.

La principal razón por la que River no obtuvo la Liga está basada en que siempre le dio prioridad a la Copa Libertadores. Y al no contar generalmente con un plantel largo, la doble y triple competencia le hizo perder terreno en el fútbol de cada fin de semana. Entonces, vio pasar muchas chances. En algunos casos por quedarse lejos antes de tiempo, en otros por darle prioridad a los certámenes internacional y otras veces porque falló en los últimos momentos para concretar.

Marcelo Gallardo festeja en la final de la Sudamericana 2014, su primer título con River. Foto: AP Photo/Natacha Pisarenko.

Marcelo Gallardo festeja en la final de la Sudamericana 2014, su primer título con River. Foto: AP Photo/Natacha Pisarenko.

La última vez que River fue campeón de un torneo local fue en mayo de 2014, de la mano de Ramón Díaz y justo antes de la llegada de Gallardo.

Ya en el primer semestre del Muñeco como entrenador de River (en la segunda parte del 2014) se vio una clara intención de recuperar la historia del club en el aspecto internacional. Esa fue la intención. Lo marcó Gallardo en su primera conferencia de prensa y en la primera nota que dio como entrenador (fue a Clarín), afirmó que “la Libertadores es el gran objetivo”.

Para llegar a ella, antes volvió a poner los pies fuera del país con la Sudamericana, un título que cortó 17 años de sequía en torneos continentales. Cuando Gallardo tuvo que elegir entre el certamen doméstico, en el que estaba puntero y jugaba contra el escolta, Racing, y la Sudamericana, apuntó todos los cañones al torneo internacional, en el que además había un condimento especial: se enfrentaba con Boca en semifinales. Lo superó y luego le ganó la final a Atlético Nacional de Medellín y fue campeón. En el torneo argentino, perdió con Racing en el Cilindro, donde jugó con nueve suplentes, y terminó subcampeón. Esa decisión fue respaldada por todo el planeta riverplatense.

Marcelo Gallardo, símbolo de un River que está marcando una época en el fútbol argentino. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Marcelo Gallardo, símbolo de un River que está marcando una época en el fútbol argentino. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Las otras dos veces en las que River tuvo grandes chances de ser campeón fueron en 2017 y en 2020. En la Superliga 2016/17, corrió de atrás y cuando tuvo asegurada de manera temprana la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, se metió de lleno en el campeonato. Ganó varios partidos consecutivos, entre ellos a Boca en la Bombonera por 3 a 1 pero en el tramo final se cayó y el campeonato quedó en manos del Xeneize.

Gallardo apuntó a Jorge Sampaoli, quien le había convocado tres jugadores importantes (Jonatan Maidana, Nacho Fernández y Lucas Alario) para una gira que fue previa a la definición del torneo pero antes River perdió un partido clave con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro.

En la de 2020 fue en la que más cerca estuvo. De hecho, llegó puntero a la última fecha, en la que jugó contra Atlético Tucumán de visitante. Pero el empate lo dejó con las manos vacías ya que Boca le ganó a Gimnasia en la Bombonera y le arrebató el título. River sufrió, además, un mal arbitraje: le anularon un gol lícito a Rafael Borré por una posición adelantada (Gabriel Chade fue el línea que levantó la bandera) que no existió y el árbitro Patricio Loustau no cobró un claro penal a Nacho Fernández.

Marzo 2020. River no pudo con Atlético Tucumán, en una noche con polémicas, y Boca festejó en la Bombonera. Foto: EFE/ Nicolás Núñez.

Marzo 2020. River no pudo con Atlético Tucumán, en una noche con polémicas, y Boca festejó en la Bombonera. Foto: EFE/ Nicolás Núñez.

En los siguientes torneos River quedó relegado. En el de 2015 (que se jugó durante año calendario) fue puntero hasta antes de las finales de la Copa Libertadores con Tigres. Tras la obtención internacional, el viaje a Japón para disputar la Suruga Bank (que le ganó a Gamba Osaka), y la cabeza puesta en el Mundial de Clubes, el equipo se desinfló en el torneo local.

En el del primer semestre de 2016, en el que Lanús fue campeón tras ganarle la final a San Lorenzo, el equipo del Muñeco terminó noveno en su zona, compuesta por 15 equipos. En el de la temporada 17/18, empezó a perder terreno a medida que avanzaba en la Copa Libertadores. Tras el golpe en la semifinal con Lanús, siguió perdiendo muchos puntos en el torneo local y se abocó a ganar la Copa Argentina. En la segunda parte del torneo, se revitalizó tras ganarle la final de la Supercopa Argentina a Boca pero la levantada en el campeonato solo le alcanzó para salir de los últimos puestos y terminar en la octava posición.

Este año, Gallardo supo sacar adelante a un equipo castigado por las lesiones y contó con el plus de un Julian Alvarez imparable. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

Este año, Gallardo supo sacar adelante a un equipo castigado por las lesiones y contó con el plus de un Julian Alvarez imparable. Foto: ALEJANDRO PAGNI / AFP.

En la Superliga siguiente, la 18/19, tuvo un buen arranque muy bueno, que incluyó una victoria a Boca en la Bombonera, pero empezó a retroceder a medida que avanzaba en la Copa Libertadores. Se enfocó, lógicamente, en ganar ese torneo, el que, encima, definió con Boca. Fue una final histórica que duró un mes y culminó con el triunfo de River en Madrid. La “resaca” copera le duró bastante y cuando sintonizó de nuevo, escaló posiciones, pero terminó en el cuarto puesto, a doce puntos del campeón, que fue Racing.

En síntesis, la preponderancia por enfocarse en la competencia internacional, dejar de lado el torneo local y la escasa longitud en algunos momentos del plantel, sumado a lesiones y bajas en momentos claves por suspensiones o convocatorias a selecciones, hicieron que River quedara generalmente relegado de las definiciones por el campeonato.

Ahora, la situación es distinta. Y River va por ese ansiado título que le permita no solo gritar campeón sino también dejar la vitrina de Gallardo completa. Este jueves, con un empate ante Racing en el Monumental le alcanzará.



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