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será en el lugar donde se lanzaron en 2019


«¿Qué nos pasó para haber llegado a este presente tan dramático?». La pregunta bien podría caberle en estos días a cualquiera de los principales socios del Frente de Todos. Pero fue formulada por Cristina Kirchner el sábado 25 de mayo del 2019, el día de la presentación formal de su binomio con Alberto Fernández en la inauguración del parque Néstor Kirchner, en el partido bonaerense de Merlo.

Dos años y medio después, Fernández y la ex presidenta volverán a encontrarse este sábado en ese enorme predio ubicado en el corazón de la primera sección electoral del Gran Buenos Aires en la última puesta en escena del oficialismo antes de las elecciones del domingo 14, que presagian un resultado similar al de las PASO.

Fue la propia Cristina Kirchner la que pidió que el cierre de campaña formal del Frente de Todos sea en Merlo, en los pagos de Gustavo Menéndez. Se había barajado, con cierta contundencia, como una primera opción, Lanús, el mismo distrito en el que Máximo Kirchner sentó posición oficial, hace dos sábados, sobre las negociaciones con el Fondo Monetario, lo que obligó al Presidente a radicalizar su discurso antes de embarcarse hacia Europa para encontrarse con Kristalina Georgieva.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 25 de mayo de 2019 en Merlo donde lanzaron su fórmula presidencial.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 25 de mayo de 2019 en Merlo donde lanzaron su fórmula presidencial.

La ex presidenta, sin embargo, bajó la orden de evitar esa localidad del sur del conurbano gobernada por la oposición. Y sugirió recrear esa postal de Merlo del 2019 -la presentación oficial de la coalición de gobierno- a poco más de una semana de las elecciones, en medio de la crisis y de las versiones en torno a las consecuencias políticas del resultado electoral.

Según pudo saber este diario, Fernández será el último orador de un evento cuyos detalles todavía se negocian puertas adentro, pero para el que ya fueron convocados gobernadores y candidatos de todo el país.

Sí trascendió que el asesor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí planteó la necesidad de mostrar «gestión» y encuadrar el acto en la lógica de que «se escuchó» el veredicto de las PASO y, en consecuencia, se avanzó en «medidas» concretas. Y de liberar la semana previa a las elecciones de eventos masivos, para apostar a la «micromilitancia».

El acto terminó de cerrarse este martes tras el encuentro que mantuvieron en Casa Rosada el jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el jefe de La Cámpora.

Después de las renuncias en masa, tras la derrota, todavía persiste un clima de profunda desconfianza entre los socios de la coalición.

Axel Kicillof, Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Verónica Magario en Merlo cuando lanzaron la fórmula pesidencial y de la Provincia en mayo de 2019.

Axel Kicillof, Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Verónica Magario en Merlo cuando lanzaron la fórmula pesidencial y de la Provincia en mayo de 2019.

Nadie se anima a confirmar cambios, tampoco a descartarlos. Desde el albertismo aseguran que el ministro Matías Kulfas -uno de los apuntados por el kirchnerismo- salió fortalecido tras el anuncio «de la inversión del siglo» que Presidencia oficializó durante la gira europea. Pero es curioso que, hasta este miércoles, ni Cristina Kirchner ni su hijo Máximo lo celebraran públicamente. Tampoco Sergio Massa, que este miércoles pasó por el despacho del Presidente en la Rosada. 

De cara al 14N, y por instrucción de Manzur, Fernando “Chino” Navarro, funcionario y referente del Movimiento Evita, se lanzó a recorrer cinco provincias para contener dirigentes que quedaron fuera de las listas para limar asperezas y sumar «músculo militante» para los comicios.

El vínculo del jefe de Gabinete y La Cámpora es, cuanto menos, sinuoso.

«Cristina Kirchner es un ciclo político que está concluido”, había dicho en el 2017 el entonces gobernador tucumano. La vicepresidenta no olvidó nunca esa frase ni la suerte judicial de Manzur en la causa Qunita, en la que, a diferencia de otros funcionarios, salió indemne. Lo recordó este año en un acto en Lomas de Zamora cuando en el oficialismo todavía creían en un triunfo en las PASO bonaerenses.

La ex presidenta, de todos modos, ya dio sobradas muestras de su pragmatismo: en especial, con la candidatura de Fernández. 

La desconfianza entre ambos sectores, sin embargo, acumula numerosos capítulos. Antes de las elecciones, cuando todavía lideraba el ejecutivo tucumano, Manzur anotó cómo su rival y ahora gobernador en ejercicio, Osvaldo Jaldo, sumaba a su armado a sectores de Kolina, la agrupación de Alicia Kirchner. La Cámpora, que originalmente empujó las aspiraciones de Jaldo, terminó encolumnado y con candidatos en la lista oficial de Manzur que enfrentó a la de Jaldo.

Los recelos persisten. Cuando Manzur llegó a la Casa Rosada se convirtió en el interlocutor natural con los gobernadores, un vínculo que explotaba hasta entonces el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. El jefe de Gabinete es un primus inter pares entre los gobernadores del norte y cuenta con el aval de la CGT.

Ambos sectores que fantasean con la vieja idea de que el peronismo vuelva a sus fuentes; es decir, que se deshaga del kirchnerismo. Las críticas de Lanús de hace dos sábados de Máximo Kirchner en el acto de La Cámpora fueron para ellos. Manzur y de Pedro se reunieron este mismo miércoles en el CCK con 150 intendentes de Córdoba, donde el Frente de Todos apenas consiguió menos del 11 por ciento de los votos y quedó tercero. 

En el equipo de Manzur también hay varios funcionarios que tienen cuentas pendientes con el kirchnerismo. Jorge Neme, su mano derecha, nunca perdonó que Axel Kicillof pretendiera quedarse con los créditos de organismos multilaterales que conseguía para el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) durante su época de ministro de Economía.

Kicillof tampoco tiene a Neme entre sus preferidos. El ahora vicejefe de Gabinete además chocó con La Cámpora hasta hace muy poco, cuando ocupaba la secretaría de Relaciones Económicas de la Cancillería. “En el Frente de Todos hay sectores que no comprenden al sector agroindustrial”, había criticado meses atrás, en una entrevista con Clarín, sin que fuera necesario que aclarase a quién se refería. Valora, sin embargo, la gestión de funcionarios camporistas en ANSES y la Aduana.

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