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«Subir impuestos es muy malo para la economía, genera más evasión»


Tras el Presupuesto fallido,  la reacción del Gobierno fue salir a buscar un nuevo Consenso Fiscal con las provincias. La iniciativa posibilita crear nuevos impuestos, como por ejemplo, el de la herencia y también recurrir a las alícuotas máximas de ingresos brutos o elevar las que rigen en las transferencias de inmuebles y autos, además de gravar el comercio electrónico. Era de prever: hay un unánime rechazo empresario.

Jaime Campos, el presidente de la Asociación Empresaria Argentina que expresa la voz de los dueños y CEO de las principales empresas, lo dijo de este modo: “Es muy malo para la economía, más impuestos es más evasión”.

-¿Por qué cree que el Gobierno recurre a este nuevo consenso fiscal?, le preguntó Clarín.

-El Gobierno y la clase política deben conocer que la presión fiscal en Argentina ya es muy alta. Promedia 31%,  pero esa presión salta al 50% sobre los que pagan los impuestos  y es por lejos la más elevada de la región. La presión tributaria en Argentina era del 20% en 2003.

-¿Qué implica para las empresas ese nivel de impuestos?

-No les deja resto para seguir invirtiendo y crecer en sus actividades. La economía argentina vive momentos complicados desde hace ya varios años. Este aumento de impuestos es muy malo para la economía que necesita crecer y generar empleo. Más impuestos generan más evasión y elusión. En vez de apoyar la expansión productiva, esto desestimula.

-¿Cómo afectaría la actividad este nuevo consenso fiscal?

-Nos preocupa mucho la posibilidad de que apliquen un aumento de tasas o que recurran a las alícuotas máximas del impuesto a los ingresos brutos que es un tributo sumamente regresivo. Por lo que ha trascendido castigaría a la agricultura, ganadería, pesca, minería con 0,75%, a la industria manufacturera con, 1,50%; a  la construcción con 2,5%; al comercio, 5%; los hoteles y restaurantes con 4,5%; las comunicaciones con 5,5%; la telefonía celular con 6,5%; la intermediación y servicios financieros con 9%, las actividades Inmobiliarias, empresariales y de alquiler con 5%; y los servicios sociales y de salud con 4,75%. No deja nada sin afectar.

-¿Cree que las legislaturas tienen margen político para aprobarlo?

-Los legisladores deben saber lo que implica en términos de caída de inversión y consecuentemente de empleo este tipo de medidas. El Gobierno nacional las habilita a aprobar un impuesto a la herencia, legados, donaciones y anticipos de herencia que es en realidad un nuevo impuesto, una nueva carga. El impuesto a la herencia se calcula sobre la misma base impositiva en la que se calcula bienes personales, el ABL. Es decir se genera un impuesto adicional, una doble tributación.

-¿Piensa que buscan generan más impuestos para mejorar las cuentas públicas?

-No hay más espacio. Todo lo contrario. Argentina tiene 170 impuestos y con esta propuesta de consenso fiscal se crean más impuestos todavía.

-¿Cuál es a su criterio el espíritu de los consensos fiscales?

-Fueron creados precisamente para que la Nación y la Provincia acordaran una reducción gradual de impuestos distorsivos. La idea era que Ingresos Brutos fuera bajando y aquí sucede lo contrario. La actividad económica depende de la previsibilidad y si no existe y además aumentan de manera permanente los impuestos,  el desestímulo a la actividad y a la inversión y creación de empleo se agrava notoriamente. Los países compiten por inversiones con las reducciones impositivas como incentivos. Aquí es al revés.

-El Gobierno debe ser consciente de lo que plantean los empresarios que Usted representa. ¿Por qué cree que lo hace?

-Es difícil hacer una interpretación política, creo que la dirigencia política en general tiene que tener claro que para que Argentina vuelva a crecer sostenidamente debe haber movilización de recursos del sector privado productivo que es el que genera inversiones, trabajo y exportaciones. Debería ir reduciendo gradualmente los impuestos sobre el sector privado especialmente los distorsivos, como ingresos brutos. Si se bajan hay más actividad, más empleo. El Estado tiene que hacer un esfuerzo de modernización y evaluar muy bien la forma en que lleva a cabo ciertas actividades y no competir con actividades que puede hacer el sector privado.

-Muchos empresarios también plantean que cada mil pesos que gana un trabajador, el empleador paga 1,500 y el empleado recibe 800…

-Ese es otro tema en el que nos debemos un debate a fondo, para que cada vez resulte más fácil emplear gente para reducir la desocupación y la pobreza.

-Frente a este nuevo consenso fiscal, ¿qué van a hacer?

-Nuestra obligación es hacer ver a toda la dirigencia política que la carga tributaria sobre el sector formal de la economía es muy elevada, es altísima. La dirigencia de todos los partidos debe saberlo. La tendencia en los últimos años es que cada vez que hay modificaciones es a la suba de impuestos y esa es una muy mala señal. Desde el empresariado haremos saber el impacto muy negativo que tiene seguir avanzando en esta línea.

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