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Tras cinco años de ausencia, Javier Camarena volvió al Teatro Colón y fue ovacionado


Javier Camarena volvió a presentarse en el Teatro Colón después de cinco años, junto al pianista Ángel Rodríguez y la soprano Alyson Rosales, y lo dio todo.

Su voz impoluta, sin embargo, exhibió signos de fatiga. Tal vez fue algo titánico enfrentar un recital a pocos días de protagonizar la ópera L’Elisir d’amore en el mismo Teatro, con ensayos de por medio, y recientemente recuperado de Covid. El corolario de la sobreexigencia fue el fallido agudo final en O soave Fanciulla (La Bohème), de Puccini, cuando concluía el recital.

De todos modos, la reserva de recursos de Camarena alcanzó para compensar con profesionalismo el recorrido de un programa que tuvo repertorio italiano en la primera parte y francés en la segunda (a excepción del cierre con tres arias de Puccini).

El maestro Angel Rodríguez acompaña al piano la interpretación de Javier Camarena junto a la soprano Alyson
Rosales. Foto PRENSA TEATRO COLÓN / ARNALDO COLOMBAROLI.

El maestro Angel Rodríguez acompaña al piano la interpretación de Javier Camarena junto a la soprano Alyson
Rosales. Foto PRENSA TEATRO COLÓN / ARNALDO COLOMBAROLI.

Genuina apuesta artística

È serbato a questo acciar (I Capuleti) de Bellini abrió el recital, y no fue solo una carta de presentación de su virtuosismo, con sus conocidos y épicos agudos, sino una genuina apuesta artística que logró soslayar la exhibición vocal sobre la música.

En Spirto gentil (La Favorita) de Donizetti, el virtuosismo vocal volvió a estar a la par de la interpretación dramática, con un legato precioso, al igual que su fraseo y registro agudo luminoso.

​El apoyo a los más jóvenes

La calidad artística del tenor xalapeño está a la par de su generosidad, como lo demuestra su constante apoyo a jóvenes cantantes invitándolos a participar en sus recitales.

En la primera parte, la joven y talentosa Alyson Rosales se sumó con su voz dulce en el recitativo Eccomi in lieta vesta, seguido de la célebre aria Oh, quante volte (I Capuleti), y mostró algunas de sus virtudes musicales, en particular un buen fiato y manejo de la coloratura.

Las melodías pujantes y vibrantes belcantistas dieron paso a una perspectiva más dramática con la música de Verdi. Ambos artistas se unieron en el dúo Parigi, o cara noi lasceremo (La Traviata), con un fraseo hermoso y transmitieron una intensa emoción contenida. Rosales entregó sin reservas todo el virtuosismo vocal requerido.

La cavatina La mia letizia infondere (I Lombardi…) cerró la primera parte del recital, con un logrado in crescendo que Camarena administró desde un comienzo impasible hasta un grandioso final.

La segunda parte

Menos grandioso fue el inicio de la segunda parte con el artista en escena esperando que el público de la platea terminara de acomodarse luego del intervalo. El tenor se lo tomó con humor y a continuación ofreció una versión íntima e intensa de Vainement, ma bien-aimée” de Le Roy d’Ys (Lalo).

Elegante y refinado, Camarena sabe aprovechar el color de la lengua francesa y lució su precioso timbre aterciopelado en las largas líneas que consigue mantener con toda la naturalidad el mundo. La misma facilidad con la que hace sonar agudos extremos con una suavidad al límite de lo audible.

El clímax de la segunda parte llegó con la conmovedora intensidad dramática de Je suis seul!… Ah! fuyez, douce image (Manon), de Massenet, y con la potencia interpretativa de Rosales en Dieu! Quel Frisson court dans mes veines” (Gounod), que cautivó desde la primera nota hasta la última.

El concierto cerró con tres arias de Puccini (Che gélida manina, Sì, mi chiamano Mimì, O soave Fanciulla). El público que colmaba la sala agradeció la entrega de ambos artistas con largas ovaciones. La velada concluyó con el público de pie, y llegaron cinco bises: la canción napolitana A Vucchella (Arietta Di Posillipo), el bolero Franqueza, Volver, en la que invitó a cantar al público, Muñequita Linda y Malagueña.

Un párrafo aparte merece el pianista Ángel Rodríguez, con toda la belleza de su línea y su sonido, y una sutil intervención solista con un arreglo propio –también los bises– de la Habanera (Carmen) de Bizet.

Ficha

Muy bueno

Intérpretes: Javier Camarena (tenor), Ángel Rodríguez (piano), Alyson Rosales (soprano invitada).

Teatro Colón, sábado 30 de julio.

CJL



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