lunes, noviembre 29Adrogue - Buenos Aires - Argentina

«Una familia que clama por justicia»



El fuego ilumina los rostros vacíos de un barrio que se apagó. Una familia rota. Cientos de vecinos desarmados. A trecientos metros de la muerte, la comisaría. A tres cuadras del último adiós, un cordón policial. Las lágrimas que no llegaron a salir por impotencia, fueron forzadas por el mismo gas pimienta que intentaba reprimirlas.

En el aire ya no se respira miedo ni preocupación. En el aire ya no se respira. Lo mataron por salir a trabajar”. Seis años estuvo preso su asesino. Su libertad lo condenó para siempre. Leandro, su asesino, atinó a decir que se quería suicidar.

Según el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, bastan tres minutos para que un bonaerense se convierta en víctima de un delito. Sólo el año pasado, año en el que la pandemia nos obligó a quedarnos en casa, 931 personas fueron asesinadas. Los números son meras siluetas hasta que es el papá el que no atiende el teléfono o la mamá la que no vuelve.

La política es mera silueta si los “700 nuevos efectivos de Gendarmería” que prometieron no tienen nombre, o si los “300 nuevos móviles policiales” que anunciaron y celebraron están amontonados en un galpón.

Decir que la sociedad vive entre rejas y alambres de púa, mientras los delincuentes pasean en moto y toman mate en la vereda, sonaría. Cuando es cosa de todos los días, lo relevante se vuelve trivial y las bombas hacen poco ruido. “No fue una cuestión policial”. “Sucede en todas partes del mundo”. “La inseguridad en la provincia es crítica hace mucho tiempo”. No es difícil imaginar quién es el autor de cada frase.

Difícil es imaginar a cada una de esas autoridades repetirlas en voz alta mirando a cada víctima a los ojos. El fuego ya no arde y los rostros vacíos no necesitan ser iluminados para demostrar que están encendidos.

Una familia exclama justicia. Cientos de vecinos unidos.

Rosario Grimaldi / rochigrimaldi@gmail.com

Más sobre la inseguridad y el crimen del kiosquero

La crisis de inseguridad en el Conurbano bonaerense viene de lejos, pero nunca fue una prioridad para el kirchnerismo. Con la influencia y la adhesión al absurdo garantismo zaffaroniano en la justicia penal, hasta la injustificable liberación de más de 4.000 presos, la inseguridad se ha agravado dramáticamente con el crecimiento de la desocupación, la pobreza, el narcotráfico y la desidia de los funcionarios kirchneristas.

La histórica frase de nuestro actual ministro de Seguridad: “La inseguridad es una sensación”, lo confirma y que ahora, intentando atajar las críticas por el asesinato del kiosquero de La Matanza, argumenta que: “Sucede en todos los lugares del mundo”.

El intendente de este partido, Fernando Espinoza, hace pocos días gastó sumas millonarias en conciertos multitudinarios gratuitos con fines electorales, mientras los patrulleros de la Policía no podía circular por falta de fondos para cargar nafta. ¿Qué destino habrán tenido los 40.000 millones de pesos que le sacaron al Gobierno de la Ciudad para destinarlos a la Policía bonaerense? Allí, junto con la inseguridad crece el miedo, pero no el de los delincuentes, sino el de los que están en la fila esperando el colectivo para ir a trabajar.

Ricardo E. Frías / ricardoefrias@gmail.com

En un reportaje publicado en un diario el 27 de mayo de 2008, el director teatral Rubén Szuchmacher, decía refiriéndose al progresismo: “Creemos que tenemos ideas maravillosas, pero no podemos modificar la realidad, porque la realidad nos asusta”.

En otro párrafo afirmaba: “El pensamiento progresista se coloca en una especie de lugar magnánimo, bondadoso, lleno de buenas intenciones, pero en realidad es totalmente ineficaz para modificar la realidad”. Al kirchnerismo le caben ambas definiciones. El asesinato de Roberto Sabo, en Ramos Mejía, produjo una pueblada de magnitud que resonó a lo largo y ancho del país. Nadie quedó ajeno al hecho.

La indignación de la población ante este crimen horrendo e inexplicable nos hizo escuchar el pedido de la pena de muerte, de la vuelta de los militares, e inclusive el de ayudar al asesino a morir.

Que la gente honesta que trabaja o estudia, en pos de un futuro mejor, tenga estas expresiones, nos da una cabal medida del fracaso kirchnerista. Mientras esto ocurre, el Presidente se reúne con Evo Morales y Rafael Correa. Discrimina e insulta a los cordobeses. Gabriela Cerutti delira y Cristina Kirchner descansa. La noche del 14 de noviembre comienza otra historia. Será dolorosa, pero valdrá la pena.

Gabriel C. Varela / gcvarela@hotmail.com

Según Aníbal, todos los episodios de robos, muertes, secuestros pasan en todo el mundo. Un ministro que nos dice eso, realmente da vergüenza. Sólo tiene el titulo y un sueldo que pagamos todos nosotros. Sabemos quién es desde aquel entonces que dijo que la inseguridad era una sensación.

Señor, tenga dignidad y renuncie. Hay que saber ponerse en el lugar del que sufre ante la perdida violenta de un ser querido.

Rosa M. Carrizo / rosecassani@hotmail.com

Felicitaciones a la maravillosa Bonarense, por esa impronta que los destaca de violencia corporativa si la usaran para reprimir el delito no habría nada que reclamar. Ayer veíamos en todos los medios cómo provocaban y gaseaban a la gente que se manifestaba pacíficamente arrancándoles las banderas dónde tenían inscriptos los nombres de sus familiares muertos gracias a su desidia. Prohibido argumentar que cumplen órdenes, entendemos que son parecidos a los seres humanos y tal vez tengan consciencia, cuando se trata de los pesados que responden al espacio gobernante los cuidan, los miman.

Si hasta el gobernador aceptó que la criminalidad es de hace años, dejando claro quiénes son los secuaces de los delincuentes.

Roberto R. Sánchez / sanchezroberto03@yahoo.com.ar

“El éxodo de nuestros hijos es culpa de los que gobiernan”

Tengo 61 años y cuando recuperamos la democracia tenía 23. Tuve la sensación de que el país ahora iba a lograr ser una nación en serio. A lo largo de estos 38 años mi ilusión se va apagando día a día. Mi hijo parte a Europa y cuando me preguntan por qué, sólo se me ocurre nombrar a quienes están logrando este éxodo de nuestros hijos: los Moyano, los Kirchner, D’Elía, Aníbal Fernández, Esteche, Grabois, Kicillof, etc.

Han logrado que el proyecto país que es Argentina fracase. Quiera Dios que la gente no pierda la dignidad y no se deje comprar su integridad por “la Platita”.

Alfredo Mansur / fredymansur@hotmail.com

Día de la Tradición: “No veo gauchitos por las calles”

El acervo cultural de una comunidad presupone la totalidad de las manifestaciones de un pueblo en las lides culturales y artísticas que comparten, con sus hábitos más tradicionales, por eso esta netamente ligado a la identidad del mismo, ya que se fueron formando con el aporte de generaciones que nos antecedieron.

Pareciera que en estos momentos todo eso ha quedado reducido a algunas fiestas que en el interior aún se llevan a cabo en los colegios. Es bueno destacar como así también felicitar a esos padres que le inculcan a sus hijos esas costumbres, para que en el devenir del tiempo haya quienes sigan siendo los encargados de de trasmitir nuestra herencia.

Quisiera ver otros espectáculos y menciones en la CABA, que sí festejan Halloween, hoy no veo gauchitos en la calle. Sí somos afectos a festejar las costumbres de otros países como sí eso nos calificara mejor, nuestro problema la falta de identidad.

Roberto Sánchez / Sanchezroberto03@yahoo.com.ar



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